Antes de continuar con el cuaderno me gustaría incluir unos folios que aparecieron entre las páginas 15 y 16 y puede que aclaren mucho de lo escrito hasta el momento.
Yo lo soñé impetuoso,
Formidable y ardiente,
Hablaba el impreciso
Lenguaje del torrente,
Era un mar desbordado
De locura y fuego,
Rodando por la vida,
Como un eterno riego
Delmira Agostini
Una lucha continua, un tira y afloja entre dos extremos.
Yo en mi papel de no saber lo que es el amor.
Aburrida de mi pareja.
La monotonía, la soledad.
Me hacía falta aire nuevo, y apareció G.: casado, ex capitán de la marina mercante, actual director de una empresa de transportes. Según él, más rojo que la sangre. Según yo, la imagen perfecta del hombre conservador y de derechas que tan de moda está últimamente.Dos hijos adolescentes y toda una vida con su mujer. Novios desde los 16 años y un camino lleno de sacrificios.
Cuando se casaron él no había terminado la carrera y ella trabajó para ayudarle. Después los viajes, los petroleros, más de 10 años de largos cruceros, de no tocar tierra en meses. Y ella junto a él.
La madurez, los 40, la necesidad de sentirse atractivo para las mujeres y cuanto más jóvenes mejor. Según él le sorprendí. Le sacaba de sus casillas el ver como una cría de lo toreaba a su antojo.
Pero puedo asegurar que él luchó, y tanto que luchó. Día tras día, noches de furia, de lucha mental por doblegar al otro, estrategias increíbles para resultar vencedores.
Y entremedias, la pasión siempre latente, pero nunca satisfecha.
- Bueno, con eso se apaciguan los ánimos.
- Sí, lo malo es que ya sabes como calmarme.
- Me gustaría calmarte de otra forma.
- Tiempo al tiempo. Quizás en esa situación no deseo ser calmada.
- ¿Tú necesitas tiempo con respecto a mí?
Dudas, titubeos, evasivas, juego de palabras.(Sonrío)
Acabo de recordar como me llamaba, Dª Involuta.
Era cierto.
Le daba la vuelta a todo lo que él decía para conseguir lo que quería.
Eso le exasperaba.
Y a mí me encantaba.
En otras ocasiones también me gustaba ser la vencida, sobre todo cuando me relajaba, él aprovechaba para vencerme y yo salía con más fuerzas de esa batalla.
¡Que año!
De vez en cuando, muy de vez en cuando, asomaba su ternura. Como él decía, se quedaba en pelotas, sin escudo, sin protección.
Y en otras me sorprendía con la pasión.
Entre yeso y jazmines, tu mirada
Era un pálido
Ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho,
Las letras de marfil que dicen, siempre.
Siempre, siempre, jardín de mi agonía,
Tu cuerpo fugitivo para siempre,
La sangre de tus venas
En mi boca,
Tu boca ya sin luz para mi muerte.
Federico García Lorca
- Cómo sabes jugar conmigo.
- Sabes que yo no juego y menos contigo.
- ¿Ah, no?, ¿Y qué haces entonces conmigo?, ¿No es esto un juego?
- Antes de despedirnos dime todo lo que piensas.
Y tan seguro de si mismo... ufff. A él no había niña que se le resistiera. Y esta enana se le sublevaba. Era un motín y no sabía como aplacarlo.
Voy, duro de pasiones montado en mi ola única,
Lunar, solar, ardiente y frío repentino, dormido en la garganta de las afortunadas islas blancas y dulces como caderas frescas.
Pablo Neruda
- A este pasó acabarás conquistándome.
- ¿Ah, no lo había conseguido ya?
Y yo, mientras tanto, más sorprendida que él al ver como podía doblegar aquel carácter y hacerlo venir a mí.
Y él sabía en la trampa en la que se metía y aún así no podía frenar. Y yo tras él.
Si los riesgos del mar considerara,
ninguno se embarcara,
si antes bien su peligro,
nadie se atreviera,
ni al bravo toro osado provocara.
Sor Juana Inés de la Cruz
Recogíamos las palabras de los poetas para expresar nuestros sentimientos.
Y jugábamos.
Apasionadas, tiernas...
No hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas,
Mientras la noche azul caía sobre el mundo.
Pablo Neruda
Y de pronto una que te llega de verdad.
Para mi corazón basta tu pecho,
Para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo,
Lo que estaba dormido sobre tu alma.
Pablo Neruda
- Gracias, es preciosa.
- Como tú.
Y a una suya, una mía.
Los sueños creados con mis pensamientos,
los hijos del anhelo y la esperanza.
La soledad poblé de seres a mi imagen,
como un dios aburrido,
los ame si eran bellos,
mi compañía les di cuando me amaron.
Luis Cernuda
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por el poema.
Siempre igual.
Capitán.
Señorita.
Parecíamos personajes de novela romántica de la Inglaterra del S.XIX.
domingo 20 de julio de 2008
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4 comentarios:
Ya me extrañaba que no hablaras de Zola en tu blog,...
Sé que te encanta, lo hemos comentado en un par de ocasiones.
Los fragmentos que estás publicando se ponen muy interesantes; hay un amor misterioso oculto bajo las palabras. ¿Has deducido quiénes son? ¿Qué le ocurrió a ella? Parece que a estos diálogos le precede alguna tragedia.
Un saludo.
Paciencia, amiga Sandra, paciencia. jajajaja. Tiempo al tiempo y poco a poco.
Y si, jajajaja, era lógico que en este sitio en donde empiezo a volcar mis pequeñas o grandes pasiones estuviera presente Zola. No te pierdas la próxima de la que tengo previsto hablar ¿¿??
Besos
Okis estaré pendiente!
jajjaa
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