domingo 31 de agosto de 2008

Los versos del capitán








Siento no poder dar su nombre. Nunca he sabido cuál era el verdadero, si Martínez, Ramírez o Sánchez. Yo lo llamo simplemente mi capitán...
Sus versos son como él mismo: tiernos, amorosos, apasionados y terribles en su cólera. Era fuerte y su fuerza la sentían todos los que a él se acercaban. Era un hombre privilegiado de los que nacen para grandes destinos. Yo sentía su fuerza y mi placer más grande era sentirme pequeña a su lado.
Entró en mi vida, como él lo dice en un verso, echando la puerta abajo.
Desde el primer instante, él se sintió dueño de mi cuerpo y de mi alma. Me hizo sentir que todo cambiaba en mi vida...No sabía de sentimientos pequeños, ni tampoco los aceptaba. Me dio su amor, con todas la pasión que él era capaz de sentir y yo lo amé como nunca me creí capaz de amar. Todo se transformó en mi vida. Entré a un mundo que antes nunca soñé que existía. Primero tuve miedo, hubo momentos de duda, pero el amor no me dejó vacilar mucho...





Que apropiado para los cuadernos encontrados ¿ no ?
Pero no pertenecen a ellos sino a la introducción del libro de Pablo Neruda Los versos del capitán.
Genial

Y esto sí es ya de los cuadernos.

Silencio, reflexión. Tener la seguridad que se ha rebasado la difusa línea que marca cuando las palabras abandonan el marco de la indiferencia para hundirse en la herida. Pero el dolor no impide el deseo, la necesidad y la insistente lucha por desarmar al contrario con una única arma, la sinceridad. Desnudar el alma. Resignarse ante las embestidas del enemigo, que en el fondo no es tal.

- No quiero perderme la oportunidad de conocerte, de estar contigo.
- Está en tus manos.
- No, en las tuyas. Tú mandas.
- Sabes que eso no es así.
- Me sentiré muy mal si no estoy contigo el día 8.
- Has de entender mi postura...
- Lo único que entiendo es que quiero verte.
- Y yo a ti.
- Quiero estar contigo.
- Pero las reglas de tu juego no lo quieren así.
- Me quieres enredar con tus palabras.
- No, quiero entenderlo.
- Pues piénsalo, creo que si no te veo, me voy a perder algo importante.

Y cuando la batalla llegaba a su fin se hacía el intento de quemar los últimos cartuchos.


- Yo espero que vengas.
- Lo he de pensar y no lo tengo nada fácil. No tengo argumentos para defender el ir.
- Yo creo que estás dejando de lado el argumento más importante. Tenemos muchas ganas de vernos, todo lo demás poco importa.

Silencio por mi parte.

- ¿No tienes ganas de verme?
- Muchas.
- Pues ven.
- No puedo. Me sentiré mal.
- Si te tienes que sentir mal, no vengas. Yo quiero verte para que nos sintamos bien.

Pero esta tranquilidad, estas palabras suaves y esta comprensión duraban poco. Era como un concierto barroco que relajaba sus notas al final de un movimiento para iniciar el siguiente con mayor ímpetu.

- No entro en el juego.
- Cabezota, caprichosa.
- Me da igual que me insultes. Me quiero demasiado a mi misma y no voy a entrar en tu juego.
- Tranquila. Si tú quieres iré yo a verte.
- Sabes que no lo hago por eso.
- Bueno, yo seguiré pensando en ti. Me estás minando el corazón.

Y pasaba el tiempo y yo me calmaba y sentía necesidad de pedir disculpas ante ataques que herían.

- Ayer no te dije que estás muy guapa en la foto que me enviaste. Me encanta tu sonrisa, es preciosa.
- Gracias capitán, pero no soy guapa. Te debo una disculpa.
- Disculpa. ¿Por qué?
- No debí decir lo de fulana. Lo siento. Estaba enfadada y lo dije sin pensar. Mea culpa.
- Eso pasó ayer. Un beso.
- Gracias.

Aquel gesto me llegó. Tocó algo en mi interior. No me guardó rencor. Me había disculpado ya. He de reconocer que aquello me enterneció. Y aunque él ya me había disculpado noté como agradecía mis disculpas.

4 comentarios:

Hitos dijo...

Gracias por publicar tan seguidito los cuadernos.
Te he nombrado en el dia del blog, entre los 5 a destacar.

Susana dijo...

Gracias a ti por seguirme.

xhandra dijo...

¿Sabes en qué estuve pensando anoche..? En qué pensaría la autora de estos cuadernos al ver de repente publicadas sus palabras tan poéticas, sería una sorpresa maravillosa no crees??

Un abrazo

Susana dijo...

O a lo peor quiere recuperar lo suyo y nos quedamos sin cuadernos encontrados, jajajaja.
Un beso muy grande mi Sandrita.