viernes 29 de agosto de 2008

Índices de audiencia



La verdad es que menos mal que ya hace tiempo que dejé el mundo de la tele por que sino ya me hubieran echado.

Como programadora de emisión habría fracasado estrepitosamente. Me explico. Teniendo una fan como tengo de estos cuadernos encontrados y tardo siglos en poner un capítulo.Aysss. A este paso perderé la poca audiencia que tengo y mereceré el despido. ( o bien vendrá Hitos con el plumero a sacudirme el polvo)

Bueno, pues allá vamos.

A continuación en NanáTV, una nueva emisión de la serie " Los cuadernos encontrados ".

Volvemos en 30 segundos... 29.28,27,26,25.....









Y por fin se concreto una fecha y un lugar para el encuentro. Barcelona, día 8.
Pero como todo entre nosotros, no fue nada fácil. Problemas, crispación, discusiones, la última batalla, el último tira y afloja antes de unirnos. El motivo era lo menos importante, lo fundamental era el enfrentamiento y ver quién conseguía doblegar al otro.

- No me gusta jugar a perderme una oportunidad de conocer a una persona a la que tengo mucho interés en conocer. Y no me gusta la idea de no poder hacerlo por una tontería.
- No es una tontería. Tú también me exigirías un motivo.
- No puedes poner palabras tuyas en mi boca.
- Bueno, yo sí lo hago.
- Ahora es uno de esos momentos en que me gustaría tenerte aquí.


El no cedía y no hay que decir que yo tampoco. Cabezotas hasta la última consecuencia. Conclusión, se anula la cita. Yo ya no deseaba ir y el no quería verme. Todo, por supuesto de una manera superficial, externa. Nuestro deseo más profundo seguía siendo conseguir que el otro claudicara y fuera posible el encuentro.

- Quizá el año que viene...
- ¿Pero cómo puedes ser tan fría y decirme que quizá el año que viene? No tienes vergüenza.
- Nos ha costado un año llegar a esta situación. Y solo por eso, por tener vergüenza y dignidad me niego a aceptar tus condiciones. Me niego a que se me esconda. Yo no tengo nada que ocultar. Si tú tienes algo que esconder, es tu problema y no el mío.
- No quieres entenderlo...
- No puedo entenderlo. Pienso que el no darme un motivo es una cuestión de no bajarte del burro conmigo.
- Te equivocas.
- Esa es mi impresión. Es lo único que puedo pensar en función a tus respuestas.
- Sabes que hace tiempo que me he bajado del burro contigo.
- No lo veo yo así.
- Si yo tuviera que hacerlo para verte, lo haría.
- Yo te daría un motivo. Jamás me atrevería a decirte que es por que yo así lo quiero.
- Yo no te lo pediría.
- Pero yo te lo daría, es lo menos que podría hacer.
- Señorita, me gustas. Lo tuyo es una cuestión de pelotas. Me gustaría que conmigo no te lo tomases así.
- Que no es eso. No estás entendiendo nada.
- Tengo muchas ganas de verte y de estar contigo. No quiero perderme esta oportunidad.
- Pues lo estás haciendo por una tontería.
- Quieres hacer el favor de no tomártelo como una cuestión de fuerza. Me mosquearé.
- ¿Y?
- Que pena no tenerte enfrente...


Era increíble. Aun ahora cuando recuerdo aquellos choques, aquella lucha de fuerzas, me hierve la sangre y mi mente se activa, ideando todo aquello que no pensé y no dije y recordando lo viva que me hacía sentir el contacto con él.

- Bueno, yo te esperare si quieres venir.
- Quiero ir, pero no lo voy a hacer.
- Pues lo voy a sentir mucho. Creo que nos vamos a perder algo importante.
- ¿Y te parece bien que vuelva a mi casa sin descansar?
- Cabezota.
- Responde.
- Cabezota.
- Responde.
- Un beso.
- Ahora no es momento. Responde.
- Me gustas mucho.
- Responde.
- Mucho, mucho.
- ¡¿Quieres responder de una vez?!
- Te empecinas en vaguedades.
- La pregunta es concreta. Responde.
- Te encanta cuando crees que me tienes acorralado.
- Nunca te he acorralado. Responde. ¿Te parece bien que vuelva a mi casa sin descansar? (Dos veces)
- ¿Quieres parar? Sabes que últimamente he ido descubriendo contigo una serie de sensaciones y sentimientos...
- Con tus palabras pretendes liarme para que cambie de tema y yo quiero saber la respuesta a esa pregunta.
- Al igual que tú me conoces, yo a ti también. Y sé que no es posible enredarte con mis palabras cuando te empecinas en algo. Lo que quiero que sepas es que contigo he recuperado sensaciones que hacia tiempo que estaban guardadas en un cofre y no salían a la luz. Contigo estoy volviendo a sentir.
- No entiendo nada.
- ¿Lo de las sensaciones?
- Sí, en parte.
- ¿Qué quieres?
- No quiero nada, solo quiero que seas coherente pues no lo estás siendo.
- ¿Coherente yo? Imposible.
- ¿Me vas a contestar a la pregunta o no?
- Ya te he contestado.
- ¿Te importa?
- Tú me importas.
- ¿Y por qué vas a permitir que me sienta como una fulana que el cliente ha despedido?
- Por favor, ese planteamiento no te lo permito.
- Sé que me sentiré así sino me das un motivo, por lo tanto prefiero no ir.
- Lo que acabas de decir me ha dolido.



2 comentarios:

xhandra dijo...

Sin duda tienes una chispa que me encanta cuando escribes algunos de tus post con esa picardía que te caracteriza. Lo llevas en las venas, eres una comunicadora excelente. Un besote grandote grandote...

Hitos dijo...

Me tienes enganchada... ¿cuanto falta para el siguiente?

Ea, tomatelo con calma, voy releyendo y disfrutandolo mientras.