domingo 31 de agosto de 2008

Los versos del capitán








Siento no poder dar su nombre. Nunca he sabido cuál era el verdadero, si Martínez, Ramírez o Sánchez. Yo lo llamo simplemente mi capitán...
Sus versos son como él mismo: tiernos, amorosos, apasionados y terribles en su cólera. Era fuerte y su fuerza la sentían todos los que a él se acercaban. Era un hombre privilegiado de los que nacen para grandes destinos. Yo sentía su fuerza y mi placer más grande era sentirme pequeña a su lado.
Entró en mi vida, como él lo dice en un verso, echando la puerta abajo.
Desde el primer instante, él se sintió dueño de mi cuerpo y de mi alma. Me hizo sentir que todo cambiaba en mi vida...No sabía de sentimientos pequeños, ni tampoco los aceptaba. Me dio su amor, con todas la pasión que él era capaz de sentir y yo lo amé como nunca me creí capaz de amar. Todo se transformó en mi vida. Entré a un mundo que antes nunca soñé que existía. Primero tuve miedo, hubo momentos de duda, pero el amor no me dejó vacilar mucho...





Que apropiado para los cuadernos encontrados ¿ no ?
Pero no pertenecen a ellos sino a la introducción del libro de Pablo Neruda Los versos del capitán.
Genial

Y esto sí es ya de los cuadernos.

Silencio, reflexión. Tener la seguridad que se ha rebasado la difusa línea que marca cuando las palabras abandonan el marco de la indiferencia para hundirse en la herida. Pero el dolor no impide el deseo, la necesidad y la insistente lucha por desarmar al contrario con una única arma, la sinceridad. Desnudar el alma. Resignarse ante las embestidas del enemigo, que en el fondo no es tal.

- No quiero perderme la oportunidad de conocerte, de estar contigo.
- Está en tus manos.
- No, en las tuyas. Tú mandas.
- Sabes que eso no es así.
- Me sentiré muy mal si no estoy contigo el día 8.
- Has de entender mi postura...
- Lo único que entiendo es que quiero verte.
- Y yo a ti.
- Quiero estar contigo.
- Pero las reglas de tu juego no lo quieren así.
- Me quieres enredar con tus palabras.
- No, quiero entenderlo.
- Pues piénsalo, creo que si no te veo, me voy a perder algo importante.

Y cuando la batalla llegaba a su fin se hacía el intento de quemar los últimos cartuchos.


- Yo espero que vengas.
- Lo he de pensar y no lo tengo nada fácil. No tengo argumentos para defender el ir.
- Yo creo que estás dejando de lado el argumento más importante. Tenemos muchas ganas de vernos, todo lo demás poco importa.

Silencio por mi parte.

- ¿No tienes ganas de verme?
- Muchas.
- Pues ven.
- No puedo. Me sentiré mal.
- Si te tienes que sentir mal, no vengas. Yo quiero verte para que nos sintamos bien.

Pero esta tranquilidad, estas palabras suaves y esta comprensión duraban poco. Era como un concierto barroco que relajaba sus notas al final de un movimiento para iniciar el siguiente con mayor ímpetu.

- No entro en el juego.
- Cabezota, caprichosa.
- Me da igual que me insultes. Me quiero demasiado a mi misma y no voy a entrar en tu juego.
- Tranquila. Si tú quieres iré yo a verte.
- Sabes que no lo hago por eso.
- Bueno, yo seguiré pensando en ti. Me estás minando el corazón.

Y pasaba el tiempo y yo me calmaba y sentía necesidad de pedir disculpas ante ataques que herían.

- Ayer no te dije que estás muy guapa en la foto que me enviaste. Me encanta tu sonrisa, es preciosa.
- Gracias capitán, pero no soy guapa. Te debo una disculpa.
- Disculpa. ¿Por qué?
- No debí decir lo de fulana. Lo siento. Estaba enfadada y lo dije sin pensar. Mea culpa.
- Eso pasó ayer. Un beso.
- Gracias.

Aquel gesto me llegó. Tocó algo en mi interior. No me guardó rencor. Me había disculpado ya. He de reconocer que aquello me enterneció. Y aunque él ya me había disculpado noté como agradecía mis disculpas.

viernes 29 de agosto de 2008

Índices de audiencia



La verdad es que menos mal que ya hace tiempo que dejé el mundo de la tele por que sino ya me hubieran echado.

Como programadora de emisión habría fracasado estrepitosamente. Me explico. Teniendo una fan como tengo de estos cuadernos encontrados y tardo siglos en poner un capítulo.Aysss. A este paso perderé la poca audiencia que tengo y mereceré el despido. ( o bien vendrá Hitos con el plumero a sacudirme el polvo)

Bueno, pues allá vamos.

A continuación en NanáTV, una nueva emisión de la serie " Los cuadernos encontrados ".

Volvemos en 30 segundos... 29.28,27,26,25.....









Y por fin se concreto una fecha y un lugar para el encuentro. Barcelona, día 8.
Pero como todo entre nosotros, no fue nada fácil. Problemas, crispación, discusiones, la última batalla, el último tira y afloja antes de unirnos. El motivo era lo menos importante, lo fundamental era el enfrentamiento y ver quién conseguía doblegar al otro.

- No me gusta jugar a perderme una oportunidad de conocer a una persona a la que tengo mucho interés en conocer. Y no me gusta la idea de no poder hacerlo por una tontería.
- No es una tontería. Tú también me exigirías un motivo.
- No puedes poner palabras tuyas en mi boca.
- Bueno, yo sí lo hago.
- Ahora es uno de esos momentos en que me gustaría tenerte aquí.


El no cedía y no hay que decir que yo tampoco. Cabezotas hasta la última consecuencia. Conclusión, se anula la cita. Yo ya no deseaba ir y el no quería verme. Todo, por supuesto de una manera superficial, externa. Nuestro deseo más profundo seguía siendo conseguir que el otro claudicara y fuera posible el encuentro.

- Quizá el año que viene...
- ¿Pero cómo puedes ser tan fría y decirme que quizá el año que viene? No tienes vergüenza.
- Nos ha costado un año llegar a esta situación. Y solo por eso, por tener vergüenza y dignidad me niego a aceptar tus condiciones. Me niego a que se me esconda. Yo no tengo nada que ocultar. Si tú tienes algo que esconder, es tu problema y no el mío.
- No quieres entenderlo...
- No puedo entenderlo. Pienso que el no darme un motivo es una cuestión de no bajarte del burro conmigo.
- Te equivocas.
- Esa es mi impresión. Es lo único que puedo pensar en función a tus respuestas.
- Sabes que hace tiempo que me he bajado del burro contigo.
- No lo veo yo así.
- Si yo tuviera que hacerlo para verte, lo haría.
- Yo te daría un motivo. Jamás me atrevería a decirte que es por que yo así lo quiero.
- Yo no te lo pediría.
- Pero yo te lo daría, es lo menos que podría hacer.
- Señorita, me gustas. Lo tuyo es una cuestión de pelotas. Me gustaría que conmigo no te lo tomases así.
- Que no es eso. No estás entendiendo nada.
- Tengo muchas ganas de verte y de estar contigo. No quiero perderme esta oportunidad.
- Pues lo estás haciendo por una tontería.
- Quieres hacer el favor de no tomártelo como una cuestión de fuerza. Me mosquearé.
- ¿Y?
- Que pena no tenerte enfrente...


Era increíble. Aun ahora cuando recuerdo aquellos choques, aquella lucha de fuerzas, me hierve la sangre y mi mente se activa, ideando todo aquello que no pensé y no dije y recordando lo viva que me hacía sentir el contacto con él.

- Bueno, yo te esperare si quieres venir.
- Quiero ir, pero no lo voy a hacer.
- Pues lo voy a sentir mucho. Creo que nos vamos a perder algo importante.
- ¿Y te parece bien que vuelva a mi casa sin descansar?
- Cabezota.
- Responde.
- Cabezota.
- Responde.
- Un beso.
- Ahora no es momento. Responde.
- Me gustas mucho.
- Responde.
- Mucho, mucho.
- ¡¿Quieres responder de una vez?!
- Te empecinas en vaguedades.
- La pregunta es concreta. Responde.
- Te encanta cuando crees que me tienes acorralado.
- Nunca te he acorralado. Responde. ¿Te parece bien que vuelva a mi casa sin descansar? (Dos veces)
- ¿Quieres parar? Sabes que últimamente he ido descubriendo contigo una serie de sensaciones y sentimientos...
- Con tus palabras pretendes liarme para que cambie de tema y yo quiero saber la respuesta a esa pregunta.
- Al igual que tú me conoces, yo a ti también. Y sé que no es posible enredarte con mis palabras cuando te empecinas en algo. Lo que quiero que sepas es que contigo he recuperado sensaciones que hacia tiempo que estaban guardadas en un cofre y no salían a la luz. Contigo estoy volviendo a sentir.
- No entiendo nada.
- ¿Lo de las sensaciones?
- Sí, en parte.
- ¿Qué quieres?
- No quiero nada, solo quiero que seas coherente pues no lo estás siendo.
- ¿Coherente yo? Imposible.
- ¿Me vas a contestar a la pregunta o no?
- Ya te he contestado.
- ¿Te importa?
- Tú me importas.
- ¿Y por qué vas a permitir que me sienta como una fulana que el cliente ha despedido?
- Por favor, ese planteamiento no te lo permito.
- Sé que me sentiré así sino me das un motivo, por lo tanto prefiero no ir.
- Lo que acabas de decir me ha dolido.



jueves 28 de agosto de 2008

Xirgu, la desterrada


Corto pero intenso.

Lo pillé por casualidad en Canal Extremadura y me encantó. Como no he podido bajar el video os escribo el enlace para que lo podaís ver.
http://tv.canalextremadura.es/tv-a-la-carta/videos/xirgu-la-desterrada
Enhorabuena a Canal Extremadura por la selección y la emisión.

miércoles 27 de agosto de 2008

¡ Mamma Mia lo que es el cine !

Anoche me sentía triste, cansada, aburrida, hastiada de todo y de todos. Además, mi “ santo “ ( como dice Hitos ) muy autónomo él, tenía tanta prisa por salir de casa por que se le hacía tardiiiiiiiiiiisimo para su cita que pasó de ayudar a bañar, recoger, cambiar, alimentar y acostar a ¿ nuestra ? queridísima niña.
- Imposible, se me hace tardíiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo .
- Pero ¿ con quién has quedado ?¿ Con el presi de la Junta, con el de la nación o con el rey ? ( Sí, si , va a quedar este con el Rey, estando el monarca de vacaciones )
- No, con unos amigos para tomar unas copas, pero es que “ la puntualidad es la puntualidad “
La puntualidad es la puntualidad, gran frase. Y pensé yo “ bueno, el bebé es sólo eso un bebé y no queremos ya empezar a estresarlo con horarios ¿ no ?. Que pena tan pequeñita y ya pendiente del reloj. Y como la pobre ni chista, ni se queja ni entiende y se deja hacer pues me puse a su rutina diaria. Recogimos los juguetes ( me encanta esta niña disfruta como una enana recogiendo, espero que esto no cambie con el tiempo ), nos metimos en la ducha, frotamos, frotamos, frotamos ( porque no sabeis la de porquería que recoge una niña que anda todo el día por el patio en pelotilla ) y seguimos frotando, frotando y frotando y salimos ambas dos relucieeeeeentes de la ducha. Tras la higiene, la comidita, cenamos, cenamos y cenamos y mientras cenábamos, cenábamos y cenábamos me vino la vena rebelde. Teléfono en mano y
- Luis ¿ vas a tardar mucho a venir ?
- No, ¿ por qué ?
- Por que yo también voy a salir, por lo que o te llevo a la niña o vienes a por ella.
- No, no, mejor yo voy a casa
- Vale, me voy vistiendo y te espero, no tardes
Pase por chapa y pintura, pase por telitas, perfume, zapatos y lista. Y mi santo esposo sin venir.

De nuevo, teléfono en mano
- Luis, ¿ que hago ? ¿ vienes o te la llevo ?
Silencio al otro lado
- Bueno, traela
Joder y eso no lo hubiera podido pensar antes y ya la tendría allí
Vestir a la joya, meterla en el coche, coger el carrito, los zapatos, Pitita ( imprescindible ), el bibe del agua.... ( la de trastos que hay que mover cada vez que esta niña sale a la calle, joder , ays cuando yo era nómada y me movía con un bolso y un libro) ... y rumbo hacia papá.
Soltar al moquito y salir pitando ( porque si alguien estaba pensando mal mi pequeño rayo de rebeldía tan solo era irme al cine. ). Y llegaba tarde.
No os podeis imaginar el bien que me hizo eso.
Por una lado me sentí liberada, me cambió el humor, se me fue el cansancio y la apatía y encima disfruté muchísimo con la película
¡ Mamma mia , como me lo pasé ¡ Ya hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien en el cine.
Lo cierto es que la peli no es nada del otro jueves, pero me lo pasé en grande con las canciones, la historia de amor sensiblera, las situaciones cómicas y hasta creo que en algún momento se me resbaló una lagrimita ( jajajaja, lo que es la nostalgia y como juega con ella la música )
Reconozco que salí nueva , con una sonrisita en los labios y subida en una nube.
Ya digo, la película no es nada del otro mundo y no creo que se convierta en un clásico pero para evadirse por un rato y disfrutar sin mayores pretensiones que reirse y volver al pasado a través de canciones que esas sí son ya clásicos, sirve.Si os sentis hartitas o hartitos de todo, ir a verla. Saldreis con una sonrisita en los labios tras haber movido los pies sentados en la butaca.

martes 19 de agosto de 2008

Sabrina

Ays...es que no me he podido resistir.

La vie en rose

En teoría aquí había un video de Edith Piaf pero cuando he incluido lo de los cuadernos ha desaparecido y no sé porqué.. bueno, no lo tocaremos más, vaya que se pierda alguna cosa más

Y ahora le daremos paso a los cuadernos...

Y pasaban los días y se acercaba el día del encuentro y cada día que pasaba se generaban nuevas expectativas.

- Pienso activarte todo, resorte a resorte.
- ¿Qué esperas conseguir al activarme totalmente, una medalla?
- Que sintamos juntos.
- ¿Tú ya lo has sentido antes?
- Quiero que aparezca el arco iris, que haya un temporal, que salga el sol y que llueva...
- Cuando hablas así es que ya lo has sentido con anterioridad.
- ...y quiero que lo conozcamos juntos y disfrutemos...
... quiero que subas a la ola y la disfrutes conmigo. Quiero que pienses en mí y te surja una sonrisa.
- Eso ya ocurre ahora...
- Pues con más intensidad.
- Me gustó que compararas lo que sientes conmigo con lo que sentías al navegar.
- Me alegro.

Hubo preguntas que no me gustaron y que me hicieron sentir incomoda. Aquello era algo entre nosotros dos y eso no debía implicar a nuestras respectivas parejas. Yo no me metía con su mujer y él no lo hacía con M. No me gustaba mezclar a otras personas en ello. Quería que permaneciéramos como una isla, rodeados de mar. Ese era parte del encanto de nuestra relación, solo la conocíamos y la disfrutábamos nosotros.

- ¿Cuando haces el amor con tu pareja piensas en mí?
- No.
- ¿No me digas que cuando estás con él haciendo el amor nunca has pensado en mí?
- Sí, lo he hecho. Pero ha sido como un relámpago. Después te he echado de mi mente.
- ¿Por qué me echas?
- Porque tú no eres él, y no estás ahí, por lo tanto, no es tu momento, ni conseguiré sentir con él lo que tú me puedas provocar.
- Me encantas, estás en un 60%.
- Bien.
- Y subiendo...

En esos momentos, mi cuerpo, al sentir la batalla ganada, reaccionaba y se estremecía. Él iba claudicando muy poco a poco, aunque yo también.

Y pasaban los días, él en su mundo, del que yo desconocía todo. Y no me importaba. No deseaba saber más de lo que ya sabía. Él solo cobraba vida para mí en los instantes en que hablábamos. No me preocupaba el pasado ni el futuro. Su vida era suya, yo solo quería de él las sensaciones que lograba transmitirme.

lunes 18 de agosto de 2008

Gracias Sandra

Bueno, la verdad es que no sé cómo empezar este post.

Si soy sincera me siento abrumada. E imagino que por ese mismo motivo es por lo que me está costando expresar lo que quiero decir.

¿ No habeis pensado nunca la de veces que damos las gracias por cosas que no son importantes para nosotros simplemente por educación o por un acto reflejo ? Yo sí. Creo que en ocasiones desvirtuamos la palabra y lo que significa por un uso excesivo. El problema es que cuando quieres realmente darle las gracias a alguien es como si la palabra " gracias " no fuera suficiente. Y eso es lo que me está ocurriendo ahora. Me parece poco la palabra gracias.

Sandra bonita ¿ Cómo te puedo mostrar lo agradecida que estoy por tu gesto ?

Primero pensé en invitarte a cenar, después en comprarte un regalo, después en ofrecerte todo lo que tengo por si lo necesitas... pero la verdad es que todo me parecía poco y tan típico que lo iba descartando. Lo único que se me ocurre es que aquí me tienes para lo que necesites ( además de todo lo expuesto antes, claro, jajaja ), tan sólo tienes que llamar y ahí estaré y agradecer a "quién " sea o a lo " que " sea el haberte conocido y contar con tu amistad.

Antes de ponerme más ñona creo que voy a dejar ya este post. Espero que te haya llegado lo que quería decirte.

Y al resto que lo lea, decirles que esta chica es una joya.

Besitos

lunes 11 de agosto de 2008

Ayssss, esos cuadernos...

Pero que abandonados he tenido a los dichosos cuadernos últimamente. Pues nada, al tajo, copiaré un poquito más.


Cuanto más se manifestaban los sentimientos, más miedos iban asomando y más seguridad cobraba yo en mí misma.

- ¿Has pensado que tengo muchos mas años que tú?
- ¿Te he dado muestras alguna vez de que eso me importara lo más mínimo?
- No.
- ¿Entonces?
- Pero es una realidad.
- Tú me gustas, lo que eres. ¿En que puede influir ahí la edad?
- Creo que en nada, pero yo tengo 46 y tu 28.


Se produjo un cambio en él. Varió la estrategia. Decidió abrirse y mostrarme su ternura. El objetivo era el mismo.
Estaba muy seguro de si mismo. No tenía dudas de su éxito. Se sentía confiado, la experiencia era un grado, el no podía caer en la red. Era yo quien debía enredarme en ella. Él se quedaría con el placer del triunfo.
Pero algo, muy en su interior, le marcaba alerta. El volverse a encontrar con el miedo a lo desconocido le causaba placer y atracción a la vez. Imagino que era como volver a navegar después de tantos años.
Pero en él aún dominaba la necesidad de ganar la batalla.
Y yo, percibiendo todas esas emociones y analizándolas. Para mí representaban armas que después sabría utilizar.
Dudaba si sus bajadas del caballo eran parte de una estrategia o era realmente lo que sentía.
Y le di tiempo al tiempo. Aún me faltaban datos.
Para mí se estaba convirtiendo en una caja de sorpresas, el capitán.
Pasaba de ser mi enemigo a ser mi amante
.


Eres como un reto.
Siento la necesidad de llegar hasta ti, hasta dentro.
Hacerte sentir y poder mantenerlo.
Sé que puede ser una batalla pírrica, en la que pierda más que gane.
Pero no puedo renunciar al placer de la batalla.
Me aterra el hecho de que se puedan quemar mis alas,
pero las dejaré expuestas para vencerte
.


Él era la seda y el metal para mí.
Yo era el fuego y el hielo para él.


Toda la noche he dormido contigo
junto al mar, en la isla.
Salvaje y dulce eras,
entre el placer y el sueño,
entre el fuego y el agua.

Seda y metal, acércate a mi boca.

Pablo Neruda


Y llegó el día en que tuvimos que plantearnos un encuentro. Después de un año de luchas a distancia, había que saltar al campo y luchar cara a cara. Tantear las armas y las debilidades del enemigo frente a frente.

- Dime, que quieres que te cuente. Últimamente me tiras mucho de la lengua.
- Yo no te tiro, te sueltas tu solo y me gusta.
- Venga señorita, pregunta.
- No, pregunta tú, yo ya pregunte el otro día. ¿Qué te interesa saber?
- ¿Cómo te gustaría que fuese el encuentro?
- Algo que aunque fuera por un instante nos llenara a los dos.
- Que poética has venido esta noche.
- Jajajajaja. ¿Qué he dicho?
- Esta noche he soñado contigo...
- Nada bueno, seguro.
- Imagina.
- Tengo poca imaginación.
- Esfuérzate un poco.
- No imagino, vivo.
- Estás breve.
- ¿No te gusta?
- Me gustas...
- Y tú a mí.
- ...Te enteras de cuánto y cómo cuando nos veamos.
Él se ponía tierno, yo me ponía inquisitiva.
- ¿Y por qué no ahora?
- Porque eso te lo quiero hacer sentir intensamente.
- Y tú, ¿Cómo lo vivirás?
- Sintiendo contigo.

Analizando sus palabras, despejando dudas.

- ¿Y qué es para ti sentir?

Y él, jajajaja, se impacientaba.

- Es algo que ahora mismo no te puedo describir. Ya te hice una aproximación la semana pasada.
- No me gusta cuando te escurres, lo das todo por sabido y huyes.
- No huyo, estoy aquí.
- Pero enseñando siempre lo mínimo. Ya he aprendido a leer entre líneas, por lo tanto no te preocupes...
- Pero si a ti ya te he enseñado lo más oculto.
- ¿Y por qué yo no lo veo así?
- Óptica.
- Muy simpático...
- Desde pequeño.

Y yo continuaba el interrogatorio... incansable, mientras él comenzaba a tener dudas. Perdía la confianza en él y en su victoria. No lograba saber cuáles eran mis sentimientos (en eso jugábamos en igualdad).

- ¿Y crees que conmigo lo sentirás?
- Espero que sí. ¿Y tú conmigo?
- Tienes todas las papeletas ahora...
- ¿Con otro hombre te has sentido así?
- En algunos momentos sí, pero luego con el tiempo eso cambiaba.
- ¿Cuándo cambiaba?
- No había un momento exacto.
- Me refiero si la percepción duraba hasta el encuentro o se deshacía antes.
- Unas veces fue anterior y otras posterior.
- Vale, soy un experimento más.
- ¿Quién te dijo eso?
- Es lo que yo pienso, en función de tus respuestas.

- Pues te equivocas y no creo haber dado a entender eso con mis palabras.
- Pues por las preguntas que te he hecho y tus respuestas no he encontrado ninguna diferencia entre nuestra relación y las otras.
- Tú has preguntado por lo que ocurre normalmente. Contigo aún es una intriga lo que va a ocurrir, por lo tanto no puedo hacer tuyas reacciones que he tenido con anterioridad. Ni yo misma se lo que va a ocurrir cada vez que inicio una relación.
- Yo he sacado esa conclusión en base a unas pautas seguidas por ti.
- Pues te equivocas.
- Vale, pasa página...
- No, espera, creo no haber entendido. Me quieres decir que has intentado establecer una línea recta en mi comportamiento ¿???. Jajajaja, eso me hace reír, cielo. Soy imprevisible y creo que lo sabes... ¿Te molestaría ser otro de los experimentos?
- Quiero saber dónde estoy y cómo. Y lo de ser un experimento o no en definitiva depende de mí.
- Exacto.
- ....
- Normalmente ninguno ha superado el 40%.
- Eh, señorita, en estos momentos yo estoy mas alto.
- Tú, en ciertos aspectos los has superado...
- Y pienso minarte.
- ¿Por qué?
- Soy así.
- No me vale esa respuesta.
- Porque te voy a inundar de lo que a ti te gusta y espero recibir lo mismo.
- Sigues sin responder.
- ¿No te parece respuesta?
- ¿Pregunté por qué quieres minarme?
- Eso no tiene una respuesta definida. Soy así.
- Algo habrá que te impulse a intentarlo, ¿no?
- Superación personal. Llegar al corazón de una persona es lo más bonito que hay.
Y entonces yo contraatacaba con sus mismas armas
- ¿Entonces solo soy un experimento para ver como te superas a ti mismo?
- No.
- ¿Y qué es entonces?
- Una realidad a cautivar. Me quiero superar a mí mismo haciéndote sentir intensamente y que cuando pienses en ese momento que hemos pasado juntos te entren escalofríos.
- ¿Y si no lo consigues?
- No pienso en que no vaya a conseguirlo, sino ya habría fracasado. Pienso que lo lograré por el interés de los dos.
- ¿Y si yo no logro cautivarte a ti?
- Ya me tienes cautivado.
- Pero no es real.
- Para mí sí.
- Todo se puede romper en cuestión de segundos.
- ¿Tú crees que cuando me veas se puede romper?
- No, no lo creo.
- ¿Entonces por que piensas que cuando yo te vea se puede romper?
- No lo sé. Tienes razón, si no lo concibo en mí no sé por qué debería pensar que en ti es posible. Lo siento, disculpas.
- Disculpada señorita.
- Gracias capitán.
- Un beso.
- ¿Uy, y eso?
- Me ha salido del alma.

jueves 7 de agosto de 2008

¿¿¿ Dónde está Pitita ???


Helena con Pitita en días más felices



14:30: Niña comida, culete limpio, pañal sequito...
Niña dentro de la cuna, bajar persianas, encender carrusel musical y darle a Pitita....
¿ darle a Pitita ? ... ¿ Y Pitita ? ¿ Dónde está Pitita ?
Mirar debajo de la cuna... no está
Mirar en el armario.. no está
Mirar encima del cambiador ... no está.
Nuestra habitación ( creo que esta mañana la llevaba enganchada en la boca ) ... no está
En el parque, seguro que está en el parque... ( Calla un poquito Helenita que la estoy buscando... )
Baja escaleras, el parque. Joder cuantos juguetes tiene ya esta niña... cubos, muñecas, piano, animalitos, fichas de dominó, maderitas, biberón del agua, galletas, un pantaloncito, preservativos ¿¿¿ Cómo narices han llegado estos preservativos aquí ??? Que vergüenza sin lo ven las visitas ... que van a pensar....
Esta niña ya lo encuentra todo. Y por supuesto se lo trae a su territorio... pero de Pitita ni rastro...Joder ¿ dónde estará la “joía” Pitita ( Día a día me voy extremeñizando más )
- Luisssssssssssssssssss ¿ has visto a Pitita ?
- ¿ Pitita ? ¿ Pitita ? No, no la he visto ( mientras trajina con su bicicleta)
Y yo pienso ( debe tener ojos en todo el cuerpo porque sin dejar la bici ha conseguido saber que Pitita no está a su alrededor ) Bueno, en el patio no está ( eso dice su padre )
- Espera Helena, que ya subo.... Hija te vas a atragantar con esos llantos.. ( pero sin lágrimas, eh, ni una, mi hija es, como diría mi marido, Matilde Conesa, una gran actriz de culebrón radiofónico, cuando llora no saca ni una lágrima, aunque parece que la están matando y pasa del llanto a la risa en cuestión de medio segundo )
Una ya en su desesperación le pregunta hasta al perro
- Jeta ¿ has visto a Pitita ?
Y Jeta me mira con cara de “ vamos a salir a dar un paseo” ( cada cual a lo que le interesa, claro ) mientras mueve nerviosa el rabo
Salgo a patio ( no acabo de confiar en los mil ojos de mi santo esposo ).
- A ver. Esta mañana recuerdo que cuando salió al patio la llevaba colgando de la boca ( necesita las manos para gatear y como ella es tan práctica pues a la boca, que sirve para todo ).

Revisó todo el patio. Nada. Hasta pensé que la había metido por los agujeritos del sumidero ( aunque con la cabeza que tiene Pitita, lo veo difícil, pero es que Helena es mucha Helena cuando se le mete algo entre ceja y ceja. Nada.
- Luis que Pitita no aparece y la niña no para de llorar
- Aaaaaveeeee, cariño ¿ y que quieres que haga yo ?
- ( Y pienso yo : pues nada, mi vida, se me ocurre que quizá podríamos traducir juntos las obras completas de Shakespeare al suahili con el llanto de la niña de música de fondo ... ¡ Hombresss ¡ ) ¿ Tú no la has visto ?
- La vi esta mañana ( sí y yo también, no te jode, pero a mi me interesa saber dónde está ahora la puñetera Pitita )
Pienso en mi tía ( la regaladora de Pitita ). Por que encima Pitita es francesa , llegó a casa metidita en un paquete del país galo y llevamos ya 13 meses diciendo “ habrá que conseguir otra Pitita, “ el día que le pase algo a Pitita esto va ser un drama” . Pues bueno, el día ha llegado y mi tía aún no ha mandado las Pititas de repuesto. Joder, joder, joder
- Ya, ya, Helenita, ya sube mamá con Pitita ( mentirosa )
Su padre decide ayudarme ( bien, mejor eso que lo de traducir a Shakespeare ). Nuevo vistazo al patio y al jardín ( y que conste que no vivo en Versalles )... Nada de nada.... ¡ La lavadora ¡
- ¿ Esta mañana has visto entrar a la niña en el lavadero?
- Pues no sé. A lo mejor ha entrado ( me encanta cuando mi santo esposo es tan exacto en sus apreciaciones )
Debía resultar gracioso vernos: encaramados al agujero y con nuestras cabezas dando vueltas al ritmo del tambor de la lavadora para ver si podíamos descubrir el colorcito marrón de Pitita.
- Parece que le he visto las patitas ( digo yo muy contenta )
- Venga ábrela y miramos
Expectación mientras esperamos a que la dichosa máquina nos deje abrir ( ¿ por que se toma tanto tiempo para darte la autorización ? )
Abrimos, revuelvo la ropa y oh... no, era un trapo de cocina con los mismos colores que la dichosa Pitita
- Ya, ya Helenita, deja ya de llorar, que ya tengo a Pitita ( ¿ hasta cuando podré decirle estas trolas ? )
¿ Dónde habrá metido a Pitita la niña esta ? Tiene 13 meses y no anda, no puede haber ido muy lejos ¿ no ?

- ¿ Y si le doy a Potota ( madre de Pitita, parecida a ésta pero en grande ?
- Prueba ( mi marido continua con su bici , eh, por si alguien piensa que se había puesto a traducir )
Nueva visita al parque. Menos mal que Potota es grande y se distingue a simple vista ( me prometo guardar algunos de los juguetes, no sé cómo se puede mover esta cría con tanto trasto aquí dentro. Quizá por eso aún no ande, no sabe dónde poner los pies entre tanto juguete, por lo tanto mejor sentada )
Subo las escaleras, la niña colorada como un tomate de llorar( sin lágrimas, por supuesto ) y le doy a Potota ( se ríe cuando la ve, pero me mira las manos al segundo siguiente, la “joía” espera a Pitita. Al no verla, le va cambiando la cara, se le arruga el ceño, cierra los ojos, se acentúa el color rojo de la cara, abre la boca y ...buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Vuelvo a bajar, reviso armarios, basura, parque de nuevo, jardín, calle, coche ( no sé “pa que “ si la niña hoy no ha salido, pero bueno, la desesperación), de nuevo nuestra habitación, el cuarto de baño por si la ha metido en la taza.. o en la bañera ... o en el bidé ... o.... o.... nada de nada, Pitita se ha ido ¿ quizá ha vuelto a su país de origen harta de que le muerdan las orejas ?
Y de repente ... silencio... ¿ dónde se ha ido el buaaaaaaaaaaa ? ¿ con Pitita ?
Subo despacito y me asomo a la habitación...uff, está roja, congestionada, pero dormida y abrazada a Potota. Bien. Al menos, por ahora, se conforma con un sucedáneo ( aunque sea más grande, sucedáneo al fin y al cabo. O eso o el llanto la ha agotado. Bueno, la cuestión es que duerme y yo he descansado
¿ descansado ?
JA
¿ y esta noche qué ?

PD: Por cierto Pitita apareció debajo del sillón, al fondo ¿ Cómo logró meterla ahí ? ¿ De dónde sacó los preservativos ? ¿ Cómo consigue llorar sin lágrimas ? ¿ Y pasar del llanto a la risa en medio segundo ?... Está claro que el mundo de los bebé está aún por descubrir.

lunes 4 de agosto de 2008

Un bonito regalo








Mi amiga Sandra que en estos momentos se encuentra en un momentito dulce de su vida me ha enviado un meme de la felicidad. Bonito regalo. Y yo he de continuarlo. Ahí van las reglas

a) Escribir seis cosas sin importancia que nos hagan felices.
b) Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
c) Poner las reglas en el blog.
d) Elegir seis personas para continuar el desafío.
e) Avisar a estas personas y dejar un comentario en sus blogs.

Una vez expuestas las reglas pasemos a desarrollarlas.

Las 6 cosas que me hacen feliz:

1- Ver como mi hijita descubre cosas nuevas todos los días ( tiene 13 meses ).
2- Ganarle al dominó a mi marido ( aunque se enfade y diga que se me aparece la Virgen todos los días ).
3- Un café negro y solo cuando me despierto ( coincido con Hitos en que si me lo hacen y me lo traen a la cama, mejor )
4- Leer
5- Pensar en mi madre
6- Descubrir nuevos blogs interesantes.

Mis seis personas para continuarlo son.... ( jajajaja, música de fanfarria )

1- A mi hija Helena, por ser lo mejor que he hecho.
2- A mi marido Luis, porque a pesar de todo le quiero.
3- A mi hermano, por todo lo que he aprendido y me he reído con él.
4- A mi cuñada Marta por ser como es ( un huevo, dura por fuera y blandita por dentro )
5- A mis amigos, los de verdad, por estar siempre ahí.

Y ahora a avisar a estas personas.

Gracias Sandrita
http://vozdelaula.blogspot.com/

sábado 2 de agosto de 2008

De Caligaris, Golems, Nosferatus y demás seres expresionistas




El Gabinete del Doctor Caligari, Nosferatu, EL Golem, Las tres luces, Fausto, Metrópolis... Son ejemplos del más puro cine expresionista aleman.


El cine expresionista se desarrolló durante el periodo de entreguerras en Alemania y consistió en el intento de representación opuesta al naturalismo y la observación objetiva de los hechos y sucesos externos, haciendo énfasis en lo subjetivo. Para el artista expresionista lo importante es su visión interna, que se extiende a aquello que se intenta representar deformándolo, intentando encontrar su esencia.
Los temas habituales de los films expresionistas son el reflejo de la difícil situación que atravesaba Alemania en esa época, y la manera en que este sentimiento de desesperanza, angustia y miedo fue reflejado en el arte. Lo sobrenatural, lo fantástico, lo desconocido y lo siniestro pueblan las películas. El tema del fin del mundo sobrevuela las películas como un fantasma, más o menos explícito, fruto del pesimismo alemán frente al futuro. El cine expresionista plasmó esto en gran medida tomando como fuente de inspiración a la tradición literaria romántica, encabezada por Goethe y Hoffman, y muchos de sus temas, imágenes y símbolos.

Para plasmar estos temas se recurre a una serie de recursos técnicos entre los que destaca fundamentalmente el uso de la luz y la sombras. Sombras que muchas veces son ellas las encargadas de narrar, en lugar del cuerpo que las provoca: uno de los casos más notables de esto se encuentra en Nosferatu, y su sombra sin cuerpo subiendo las escaleras de la casa de Nina, o su mano "exprimiendo" el corazón de ella recostada. Muy comúnmente las sombras simbolizan el ineluctable destino, la muerte.



Por otra parte las perspectivas son intencionalmente falseadas, encontramos por doquier calles que se pierden oblicuamente, las fachadas de las casas son completamente asimétricos, muchos de los interiores son un espacio cerrado, asfixiante. Todo esto intenta introducirnos en la psique del trastornado protagonista, su enfermizo mundo interior.


Otros decorados habituales en los films expresionistas tienen que ver con un retorno al pasado, fundamentalmente mágico, siguiendo algunas premisas de la literatura romántica. Uno de los ambientes predilectos por los cineastas expresionistas será la Edad Media, como ocurre en el Romanticismo literario. Aparecen edificaciones semiderruidas, arcos góticos y nublados paisajes amenazantes, el mar y las montañas.




Bueno espero que con esto haya despertado la curiosidad sobre este cine que tanto me impactó la primera vez que entré en contacto con él. Se lo debo a mi profesor de Historia del Cine de la Universidad de Valencia Vicente Sánchez Biosca Os lo aconsejo, auque advierto que no tiene nada que ver con el cine comercial que se realiza ahora.

Algunos consideran que mis gustos son un poco especiales en ciertas cosas. Jajajaja




Sandra, prometo que en próximo post hablaré sobre violencia escolar, jajajaja.


Y ahora continuo con los cuadenos encontrados.

Página 25
Pasión, emoción, ingenio, dominio, fuego, furia, encanto, atracción, arrogancia... todo esto era G.
Pero también era tierno, dulce, sensible, apasionado, lleno de energía, de deseo...

Nos hacíamos el amor con las palabras
.

- Ahora, me “encamaría” contigo, intentaría que sintieses, que vibrases.
- Me apetece mucho darte un beso dulce. Un beso muy fuerte y tierno para que pienses siempre en mí.

Seda y metal, mi capitán.

Primer distanciamiento. Necesidad de reflexionar. Época de silencio.


- Debes de ser descendiente directo de Maquiavelo. No te importan los medios, tan solo te importa el fin.

Me mantenía alerta. Mi mente se mantenía activa buscando estrategias para vencerle. Luchar con sus mismas armas y en igualdad de condiciones.

- ¿Cómo tienes el cuerpo?
- Pequeño.
- Me encanta cuando me dices pequeño.
- Es lo que hay.
- Te daría un beso como a ti te gusta.
- ¿Dulce?
- Cómo la miel.
- Tú, ¡pero si dices no ser cariñoso!
- Igual te engaño y te sorprendo.
- ¿Un año entero engañándome?
- ¿Quién sabe?
- Bueno, si aparece un poco de dulzura será una grata sorpresa.
- Me encanta sorprender.
- Me gusta que me sorprendan.


Un año ya. Un año de batallas, crispaciones, ternura, pasión, risas, discusiones sobre filosofía, política, literatura...hasta altas horas de la madrugada.
Y sin vernos, sin tocarnos. Una relación etérea.
Y se va haciendo mella.
Y se corre el velo que esconde los sentimientos.
Esos momentos fueron escasos y breves. Ambos invertíamos demasiada energía tanto en ocultarlos como en frenarlos.

- Hoy puedes preguntarme lo que quieras. Voy a responder a todo.
- No me lo creo.
- Inténtalo.
- ¿Exactamente que sientes por mí?
- La esperaba...
- Ya lo sé.
- Bueno, bueno... señorita.
- ¿Qué, capitán, tan difícil es?
- Sí, sí que es difícil, muy difícil de explicar.
- Pero yo sé que el capitán sabrá hacerlo muy bien.
- No tanto.
- Yo confío en que sí. Adelante.
- Primero, me gustas. Siento que me atraes, me tiras. Siento exactamente igual que cuando salía a navegar y el parte meteorológico daba aviso de temporal, que por el cuerpo te empezaba a recorrer una sensación extraña, pero placentera, ya que te ibas a encontrar con algo desconocido, pero que de antemano sabías que sería fuerte y a la vez te gustaba. Son sensaciones encontradas, difíciles de describir.

Y yo ante estas palabras me reblandecía un poco y también cedía.

- Estás recuperando terreno.
- ¿A marchas forzadas?
- Tampoco es para tanto.
- Hoy hay que decir la verdad.
- Estas recuperando terreno rápidamente e incluso, en ocasiones, estás superando cotas anteriores.
- Me encantas.
- Has cambiado.
- Soy el mismo.
- Bueno, pues has variado la estrategia.
- No hay variación, mi planteamiento es el mismo que al principio.
- Si, pero lo que han cambiado son los medios de llegar a él.
- Lo que pasa es que ahora te enseño mí parte tierna, ¿te gusta?
- Sí, me gusta.
- Pues a mí me gustas tú. Me encantaría tenerte aquí para hacerte sentir.
- Te noto muy tranquilito.
- Lo estoy.
- ¿Y a que se debe ese cambio de actitud?
- Estoy viendo a C. de otra forma.
- ¿Y que te ha descubierto esa otra C.?
- Que ninguno de los dos somos tan insensibles como en un principio podíamos aparentar.

Era el día ideal para extraer toda la información que necesitaba. Él estaba especialmente sensible, y comunicaba lo que sentía en su interior. Sabía que era una ocasión única. Aquello no volvería a producirse jamás. Era consciente de lo que sentía por mí y quería hacérmelo llegar. Y yo aproveche la ocasión. Le vacié.

- ¿El capitán tiene o no tiene sentimientos?
- El capitán con el que estás hablando esta noche, es una persona, que se ha bajado del caballo, se ha quitado la armadura y va en pelotas, por que te he dicho que lo haría así y así lo he hecho.
- ¿Y a que debo el honor de disfrutar de ese privilegio?
- Porque te lo mereces.
- ¿Que hice para merecerlo?
- Nos conocemos un año, hemos hablado mucho, hemos discutido mucho. Ha habido días que si te hubiera tenido cerca te hubiera matado y otros en que te hubiera amado como nunca he amado a una mujer. Nunca me he mantenido impasible ante ti, es imposible. Has despertado tanto mi furia, como mi pasión, como mi ternura. Has sido un torbellino. Eres como una tormenta en alta mar.
- Y hoy ha sido el día en el que mi capitán necesita abrirse a mí, ¿es eso?
- Exactamente.
- Bueno, parece ser que hoy es mi día de suerte.
- ¿Qué harás cuando llegue a tu corazón?
- ¿Por qué estas tan seguro de que llegarás?
- Por que tú lo estás deseando.
- ¿Y tu corazón?
- Esta preparado, desde que le he quitado los blindajes late con fuerza.
- Piensas que nunca llegaré hasta él
- Yo no estoy seguro de nada. Lo único que se es que le he quitado las protecciones.
- Pero vives seguro de que no llegaré a él.
- No, no pienso eso, todo lo contrario, C. Lo he dejado libre, para que actúe según su criterio, y ese hecho ya es relevante.
- No creo que seas de los que arriesgan tanto.
- Pues te equivocas. Me encanta lanzarme al abismo sin saber si llevo paracaídas y acudir a él cuando estoy a punto de llegar al suelo.
- ¿Y si eso te vuelve vulnerable?
- Mala tarde.
- ¿Crees que llegaría?
- No lo sé. ¿Tú crees que yo llegaré hasta el tuyo?
- Ya te dije hace tiempo que veía muchas posibilidades, pero también te dije que yo iba a estar ahí para impedirlo.
- Esa es la diferencia entre tú y yo. Yo no trataré de impedir nada, dejaré que me lleve la marea.
- Entonces, dime que es abrir el paracaídas a pocos metros.
- Para hacerme el menor daño posible