
lunes 29 de septiembre de 2008
Comentarios aquí

La Venida de la Virgen

la imagen si en la tapa ya ponía bien claro para quién era ? Muchos en Elche creen a pies juntillas que fue una mano divina la que escribió la inscripción de la caja. Yo pienso más bien que fue una cuestión práctica. Por lo que tengo entendido antes se encargaban estas imágenes a Italia y parece ser que las trasladaban en barco. Me parece más lógico pensar que al llegar frente a las costas ilicitanas el capitán del barco tirara la caja al mar escribiendo en ella a quién iba dirigida. Pero por supuesto esto ni lo nombres en Elche. Siguen pensando que fue la mismita virgen la que lo escribió.Por otra parte, el tema de los bueyes. Voy a ponerme en la piel del buey, si yo tengo mi pesebre en Elche y tengo hambre ¿ hacia dónde creéis que voy a ir ? Pues ya está. Por supuesto esto también es innombrable en la ciudad del Misteri.Pero ya lo que más me llamó la atención es la forma en que lo ilicitanos celebran la fiesta. ¿
Sabéis el frío que puede llegar a hacer a las 6 de la maña un 28 de diciembre en la playa ? ( cuando mi jefe me encargó el ir a cubrir el acto juro que pensé que me estaba gastando una broma ) Pues yo os lo digo, la hostia, hace la hostia de frío. Bueno, pues tendríais que ver como se pone la playa de gente y todos gritándole a la Virgen y queriéndola tocar, hay hasta tortas por ello. Tras congelarme durante dos horas, pues es lo que viene a tardar la Virgen en llegar hasta la orilla y que un Francesc Cantó y un Concejo de la actualidad hagan su paripé como hace 600 y pico años, viene la dichosa misa de campaña. Una horita más de frío, pq de “campaña” supone celebrarla al aire libre. Aunque hay alguna alma caritativa que
siempre te trae unas mistelitas para entrar en calor. Y cuando una ya piensa que todo esto ya ha terminado y va en busca del coche pa irse pa casa vienen y te dicen que ahora viene lo mejor, la romería hasta Elche. Unos 25 km a pie detrás del carro y los bueyes, con el consabido paripé en el cruce para que los bueyes tomen la dirección correcta, que si no es por las buenas es por las malas y a empujones. Es que hoy por hoy los bueyes ya no son como los de antes.
Lo de la devoción por la Virgen de la Asunción en Elche es una cosa que yo no había visto en mi vida. Es casi fanatismo. Lo que más me llamó la atención fue saber que el presidente del ARDE de Elche ( Acción Republicana Democrática Española ) era un cantor del Misteri, aunque más que eso fue lo que me dijo en una ocasión.
- Yo Susana, soy ateo , pero la Virgen de la Asunción es la Virgen de la Asunción y esa sí existe, como que la veo bajar todos los años del cielo.

Dos puntualizaciones.
- A quien no haya visto nunca el Misteri d’Elx, lo recomiendo con mucho fervor, no devoto sino musical y estético
- Y que nadie piense que esto es una burla a la ciudad pues es la ciudad que más me gusta, donde mejor he estado y donde sino me hubiera tenido que venir a Extremadura hubiera pasado el resto de mi vida.Un saluditoAh, por cierto, la fiesta tiene segunda parte. Ya os la contaré en otra ocasión.
Aquí , los bueyes
domingo 21 de septiembre de 2008
Alfonso X y los medios de comunicación
Como Zapatero, Rajoy, Felipe González, Aznar, Sarkosy, Bush y tantos y tantos dirigentes o aspirantes a dirigentes Alfonso X el Sabio supo utilizar a los medios de comunicación ( los de la época, claro ) para hacer llegar sus opiniones y decisiones a todo el país y no tan solo a una minoría latinizada.

Hay quién piensa también que fue el primer nacionalista de España, pero como dijo aquel...esa es otra historia.
martes 16 de septiembre de 2008
Beneficios de la publicidad

Pero ¿ qué saca el humilde telespectador de ella ?
Tras el análisis de la situación me percaté que nada, el publiespectador no saca más que cosas negativas. Además de invadirnos con anuncios y anuncios ( si hasta patrocinan el tiempo que resta para volver de publicidad, ays , Chupetes “Chupabien” le informa que volvemos en 28 segundos... ) Además nos sumergen en una filosofía de consumismo que es la base de nuestra economía y que pretenden que también sea la base de nuestra vida.
Y anoche cai ... no os lo vais a creer pero la publicidad tiene algo bueno... Con el tiempo logrará que volvamos a leer todos reunidos frente al hogar, al menos y por ahora en los libros no hay cortes de 15 o 20 minutos para saber como continua... al menos por ahora digo...
Las películas ya no están cortadas por bloques publicitarios si no que son los bloques publicitarios los que quedan interrumpidos por breves fragmentos de película y eso llega a
desesperar a cualquiera. Ya he perdido la cuenta de las veces que he pasado del final de una peli por no poder soportar ya más los pasos a publicidad, una acaba cabreada hasta le punto de apagar la valla publicitaria del hogar y ponerse a leer o irse simplemente a la cama a dormir, eso sí siempre temiendo que nuestros sueños no vengan patrocinados por alguna marca comercial, hermoso sueño patrocinado por “ Pikolin “ o “ Pañales Dodot ha patrocinado esta pesadilla “.Un saludo a todos y que no os patrocinen la vida.
El mejor final

Abre la puerta. Entro yo. Entra él. Y a mi espalda oigo la puerta cerrarse. Me quedo quieta, sin volverme.
Noto sus manos como se apoyan en mis hombros y su boca me roza el cuello. Deposita un beso suave en él. Sus dedos se deslizan por mis brazos, acariciándome hasta cruzarse por delante de mí, abrazándose a mi cuerpo desde atrás. Lentamente, me doy la vuelta y con los ojos cerrados acerco mi boca a la suya... y se inicia una nueva lucha pero muy diferente a las anteriores...
Nos hicimos el amor, hablamos, discutimos de nuevo, nos hicimos confesiones y la noche... llego a su fin. Nos adormecimos. Con cuidado me levanté y fui al baño. Cuando salí él dormía. Me vestí y él despertó. Alargó su mano hacia mí y me reclamó...
- Ven...
Me acerqué a él y arrodillándome en el suelo le di un beso en los labios.
- ¿Por que te has vestido?
- Me voy.
- ¿¿¿¿Qué????
- Mi tren sale a las 7.
La expresión de su cara cambió.
- ¿Cómo que tu tren sale a las 7?
- Pues eso, que me voy. ¿Me pides un taxi por favor?
De forma brusca se incorporo en la cama y mirándome como si no entendiera nada me dijo:
- Pero a ver, ¿tú de que vas?
- De nada.
- Me has hecho ceder ante tus exigencias y ahora las tiras por la ventana. ¿A que viene esto?
- Ya, ya lo sé, tienes razón. Pero cuando compré el billete cambié de opinión y decidí volver a las 7.
- No entiendo nada.
- No es necesario.
- Eres increíble. (Estaba de mal humor) Espera, voy a vestirme y te acompaño a la estación.
- No, no hace falta, prefiero irme sola.
Silencio.
No entendía nada.
Yo sí.
Había conseguido que cediera y yo por ello complacía sus exigencias. Los dos habíamos ganado la batalla.
Con lentitud cogió el teléfono y pidió un taxi.
Yo mientras tanto me pintaba los labios frente a un espejo de pared que había en la habitación. El se acercó a mí por detrás y me subió la cremallera del vestido. Me abrazo desde esa posición y nuestros ojos se encontraron en el espejo. Le sonreí y él respondió de la misma forma.
- ¿Sabe la señorita que es estupenda?, ¿Sabe la señorita las veces que había soñado con esto?, ¿Sabe la señorita que no me ha decepcionado?
- Me gustas mucho. Eres muy cariñosa y sensible y quiero continuar con la relación.
Yo lo miraba a través del espejo y sonreía. De pronto él se quedó en silencio y preguntó.
- ¿Qué piensa la señorita del capitán?, ¿Se siente decepcionada?
El teléfono, el taxi... salvada por la campana. Me di la vuelta, le abracé y dándole un beso me dirigí a la puerta. Una vez allí, mientras me abrazaba, me atrapó entre ella y su cuerpo y me dio un último beso. Luego me dejó marchar muy a su pesar.
No se lo había dicho, pero el capitán no había defraudado mis expectativas con respecto a él.
Fueron pasando los días.
Ni él llamaba, ni yo deseaba que lo hiciera.
Necesitaba pensar en lo que había ocurrido.
Me había gustado estar con él.
Una semana después una poesía de Neruda en un mensaje.
Diez días después nuestra primera conversación tras el encuentro.
- Me encanta cuando estas simpática.
- Me alegro. Siempre intento estarlo. Tú consigues en ocasiones el efecto contrario.
- Pues nadie lo diría.
- ¿Y eso?
- Cuando estuvimos juntos... no te saque de quicio.
- No, la verdad es que no. Te portaste muy bien. Pero ese era el trato, ¿no?
- Y yo siempre cumplo...
- Yo también. ¿Qué impresión le cause al capitán?
- Te lo dije en persona, muy buena y me gustaste mucho.
- El capitán también me gusto a mí. Me porte bien, ¿verdad?, ¿Fui una buena chica?
- Te portaste muy bien en todos los sentidos.
Una duda sin despejar.
- ¿Por qué te fuiste?
- Porque es lo que debía hacer.
- No lo entiendo. Ya habías conseguido lo que querías.
- Por eso. Yo ganaba y al irme también te daba la victoria a ti. Eso era lo justo.
- Retorcida esta señorita.
- Pensaba que el capitán me conocía mejor.
- Voy conociéndote.
- Ah, ¿sí?, ¿Tú crees?
- Sí, poco a poco.
- No soy tan difícil de conocer. Tampoco soy tan complicada.
- Complicadilla.
...........
- ¿Porcentaje a día de hoy?
- 98%.
- Ya falta menos.
- Jajajaja, ¿menos para qué?
- Para el 150 %.
- ¿Y que pasará en el 150 %?
- Que habré llegado a tu corazón. Prepárate.
........................
- ¿Has pensado en mí?
- Si no hubiera pensado en ti no se hubiera movido el porcentaje.
- Hoy estás de un simpático subido...
- Gracias, jajajajaja.
- Me encanta hacerte reír. Me gustas señorita.
Un mes después.
- Me gusto mucho verte, conocerte y estar contigo. Quiero volverte a ver. ¿Ya te he llegado al corazón?
- Has pasado rozando pero no has llegado a entrar.
- Me estás empezando a mosquear.
- ¿Por qué capitán?
- Yo diría que te he dado de lleno.
- ¿Tú crees?
- Sí.
- ¿Y yo dónde he quedado situada?
- En mi corazón.
- ¿Por qué no me lo creo, capitán?
- ¿Por qué eres tan incrédula?
- Porque te conozco.
- Te abrazaría fuerte ahora.
........
- ¿Tienes ganas de volver a estar conmigo?
- Sí, y lo sabes. ¿Y tú?
- Sí, y muchas. Reconoce que te he llegado al corazón y te lo he tocado.
- ¿Es tan importante para ti que lo reconozca?
- Sí, lo es.
Y ahí empezó mi huida...
Su intención era que nos viéramos en un mes en Ibiza. Todo un fin de semana para nosotros solos en el paraíso. Y yo le escribí la carta...
Eres el perfecto representante del hombre de derechas y conservador.
Hombre maduro pero atractivo. Director de una empresa, con una familia perfecta.
Casado con una mujer a la que tú mismo has modelado a tu gusto puesto que está contigo desde los 16 años. Y el equilibrio perfecto por lo que respecta a los hijos, la parejita.
Bien conservado, culto, inteligente, pulcro, atento, simpático pero sobre todo apasionado y sensible, a pesar de tu aparente frialdad. Estas dos últimas características son las que te impulsan a tener aventuras.
Pero yo sigo convencida de que todo es una fachada. Que detrás hay algo más y pienso que quizá sea eso lo que aun me mantiene aquí. Es el G. que hay detrás el que quiero conocer.
El G. que le gusta el mar, que le gusta la poesía, que le emociona una sonrisa, que habla de todo ello y lo siente.
El G. que de vez en cuando se ha mostrado a mí. Ahora bien, ¿Cómo encajo yo en todo esto? ¿Qué hace una chica caprichosa, malcriada, irritable, mandona, aunque eso sí, según tú, simpática y con unos ojos y una sonrisa muy expresivos, metida en este marco ideal?
Esa es la pregunta a la que espero que tú des respuesta.
La respuesta llegó de inmediato.
Llamada telefónica.
- ¿Qué pasa?
- Nada, ¿por qué?
- ¿A que viene esa carta ahora?
- Es lo que hay...
- Vale. Sin juegos. ¿Qué te pasa?
- No has dado respuesta a la pregunta de mi carta.
- ¿Qué quieres que te diga?
- No lo sé. ¿Cómo ves tú la situación?
- Complicada y cada día más.
- Yo también.
- ¿Y?
- No sé.
- No vas a venir a Ibiza, ¿verdad?
- No, no voy a ir.
- ¿No vamos a vernos más?
- Eso no lo puedo saber.
- No juegues. Me refiero ahora, en un futuro inmediato.
- No, no vamos a vernos más.
- ¿Puedo saber por qué?
- ...
- Habla.
- ... La situación se nos está yendo de las manos y no quiero llegar al extremo de perder las riendas y no poder controlarla, hay demasiadas cosas importantes en juego.
- Te entiendo... aunque no lo comparto.
- Lo acepto...
- ¿Te he de decir adiós ahora?
- Será lo mejor.
- Muy bien. Como prefiera la señorita.
- Sin juegos.
- Bien.
- Adiós G.
- Adiós señorita. Oye...
- ¿Qué?
- Me ha encantado conocerte.
- Y a mí a ti.
- Un beso Dª Involuta.
- Un beso mi capitán.
Y así acabó. Limpiamente.
Le eche de menos durante muchos meses. En muchas ocasiones sentí deseos de llamarle, pero no lo hice. El tiempo, la vida y las nuevas experiencias fueron difuminando las sensaciones que me provocó y la necesidad de ellas.
Lo nuestro no fue una relación. Como ya he dicho en muchas ocasiones fue una guerra de dos caracteres fuertes, batalla tras batalla. Nos exasperábamos cada vez que hablábamos. Quedamos fascinados por el contraste entre furia y ternura que ambos desplegábamos ante el otro. Decidimos una retirada a tiempo y así se hizo.A veces siento curiosidad. Y me pregunto qué y cómo hubieran transcurrido las cosas si hubiéramos continuado, pero pienso que tuvimos el mejor final.

sábado 13 de septiembre de 2008
Los olores de las estaciones
No sé si a vosotros os ocurre pero para mi cada estación tiene un olor peculiar y lo percibo al inicio de la misma, ( aunque no suele coincidir con el calendario oficial ) después estos olores se van diluyendo por el hábito según se avanza en la estación.

El verano me huele a barbacoas, a crema solar, a jazmín, a brisa marina ( sí, ya sé que aquí me queda un poco lejos el mar, pero creo que ese olor lo voy a llevar siempre conmigo, al fin y al cabo sigo siendo mediterránea... o fenicia, como me dijeron en una ocasión en Burgos ).

El invierno , por el contrario, estimula mi cerebro con el aroma de la leña quemada, del frío ( es extraño pero yo le otorgo un olor característico a esta sensación térmica), de sopas calientes y burbujeantes en la cocina, de dulces navideños...

La primavera, aunque suene a tópico me trae el perfume de las flores, el despertar de los campos plagaditos de lirios y amapolas , el trino de los pájaros... ( todo esto desde que vivo en el campo, claro) En Valencia eran otros los olores que anunciaban la llegada de la primavera como el azahar, la pólvora o en alguna madrugada el hedor a vómitos tras una intensa noche de fiesta fallera ( aunque para que negarlo también tiene su encanto y más cuando se ha sido en ocasiones partícipe ).

Y el otoño, tras un largo verano seco, cálido y luminoso, me va sumergiendo en el frasquito, en el olor a tierra mojada tras la lluvia, en los colores tenues y las hojas caídas... y como no en la melancolía.
Lo mejor de todo esto es que cada olor te trae de nuevo situaciones vividas, sentimientos compartidos y en ocasiones la presencia ansiada de personas que ya no tenemos.
Que os lleguen aromas gratos este otoño.
jueves 11 de septiembre de 2008
Pereza

Según la Iglesia Católica, es uno de los siete pecados capitales. ( Vaya por Dios, ya estoy pecando de nuevo )
Según Wikipedia
El hombre se mueve en una continua batalla interna entre la obligación y la pereza. Constantemente se encuentra con factores culturales, religiosos o éticos que le dictan que sea activo, que se mueva, que produzca. Pero por otra parte existe una pulsión humana que consiste en no pegar golpe ( Ayss, divinas pulsiones ). Los biólogos explican que las personas sólo se ponen en marcha cuando tienen un motivo para hacerlo. De hecho hay muestras evidentes de que la actividad está más vinculada a la cultura y a la socialización, mientras que la pereza pertenece a nuestro instinto animal. ( Siempre he sido del pensar que debemos seguir nuestros instintos )
Y como dice Samuel Beckett
No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.
Permitirme por tanto que me sumerja en ella...
sábado 6 de septiembre de 2008
¡ Por fin !

El viaje fue a la vez eterno y breve.
Y breve porque en ese momento sentía sobre mí todas las dudas del mundo. Mientras miraba el paisaje imaginaba toda clase de encuentros. Pero ninguno se parecía al que realmente fue.
- Ya estoy aquí.
- Ahora cojo un taxi y voy a buscarte. Espérame ahí.
Paseo por la estación.
21.15- Llamada suya.
- ¿Dónde estás?
- En la estación de Sants.
- Pues yo también y no te veo.
- Yo a ti tampoco.
- ¿Exactamente en qué parte?
- Delante de la comisaría.
- Espera ahí, voy a buscarte.
Sonreía mirando hacia todos los lados ... pero no le veía
21.20- Llamada suya.
- No te encuentro. Muévete y dime que ves.
- Una cafetería, una cabina telefónica, unos bancos alineados frente a los paneles horarios, un burguer...
- Espera, dirígete al burguer.
- Bien.
- ¿Me ves?
- No.
- Yo a ti tampoco. Espera, voy a subir, quizá estés en el piso superior. Espera.......... ¿Llevas un vestido negro?
- Sí. ¿ Me ves ? .Yo a ti no
- ¿Pelo largo y oscuro?
- Sííííííííí, ¿pero dónde estás tú?
- ... Eres preciosa...
Él me veía y yo a él no. Eso me puso nerviosa. Ninguno de los dos había colgado el teléfono.
- Date la vuelta, quiero verte de frente.
Y entonces le vi.
Dirigiéndose hacia mí. Seguro de si mismo. Arrogante. Y le sonreí. Se acercó y también sonriendo me dio un beso en la mejilla para saludarme.
- ¿Qué tal el viaje?
- Pesado.
Silencio. Miradas a los ojos.
- Tus ojos atraen. No los imaginaba así. (La única foto que había visto de mí no mostraba mis ojos, llevaba unas gafas de sol oscuras)
- Para, harás que me sonroje.
- ¿Tú? Jajajajajaja. Imposible.
- Que sí, que soy muy tímida. No me gustan los piropos. Me ponen nerviosa.
Salimos de la estación y paseamos. Él me miraba y sonreía. Y yo le preguntaba por que sonreía. Él me respondía que por nada, estaba sorprendido y de forma muy grata.
Durante una hora paseamos y charlamos. Al principio tímidamente, al fin y al cabo éramos unos desconocidos, pero pronto la confianza adquirida durante un año fue tomando su lugar y lo hizo como siempre, en forma de discusión
- Eres una cabezota.
- No, no lo soy.
- Sí, sí lo eres. No has parado hasta que no has conseguido lo que pretendías. Niña caprichosa.
- A ti lo que te molesta es que te hayas tenido que bajar del burro conmigo.
- Que no es eso.
- No lo veo yo así.
- No era tan irracional lo que pedía.
- Para mi sí lo era.
- Explícate mocosa.
- No quería sentirme como algo malo que hay que esconder y tú pretendías eso.
- Que no, no has entendido nada.
- Sí, sí lo he entendido todo muy bien, mi capitán.
Y de pronto, cuando más furiosa estaba, me tomó entre sus brazos y me dio un beso en la boca con fuerza para hacerme callar.
Me calmé de golpe. Cuando me soltó no osé decir ni una sola palabra.
Paramos en una cafetería y sentados en una terraza me habló de su vida.
Había estudiado en Barcelona y durante 10 años había estado en alta mar tripulando petroleros. En estos momentos dirigía una empresa de transportes y aunque le gustaba prefería su etapa en el mar. Le encantaba navegar y lo echaba de menos.
Casado, dos hijos, chico 20 años, chica 15. A su mujer la conoció cuando ella tenía 16 años y ya nunca se habían separado. La quería y se lo debía todo. Cuando se casaron él no había terminado la carrera y ambos trabajaron mucho para que pudiera cumplir su sueño de ser capitán.
Eran muchos años juntos. La monotonía, el aburrimiento y la necesidad de reafirmarse como hombre le habían llevado en un principio hasta mí. Ahora no entendía lo que estaba pasando, la situación en cierto modo se le estaba escapando de las manos y no sabía que hacer.
No le dejé que continuara, no me interesaba y no me gustaba por donde estaba yendo la conversación. Le propuse ir a cenar. Cenamos.

Era tarde.
viernes 5 de septiembre de 2008
Breve encuentro
Todo esto me ha traído a la memoria la película de David Lean “ Breve encuentro “
Desde mi punto de vista se trata de una de las historias de amor más bellas del cine. Un hombre y una mujer, ambos de edad madura, casados y con hijos, se conocen por azar en una estación de tren. De la amistad se va pasando al amor. Un amor prohibido pero que les saca de la monotonía.
Convierte a la estación de tren, con su vaivén de gente, sus vapores y sus sonidos en un lugar romántico y al verla no podemos evitar pensar qué hubiéramos hecho nosotros en esa misma situación.
Además a todo ello hay que añadir la música de Rachmaninoff que con su Concierto Nº 2 le da a la película una gran fuerza emotiva.
Os la recomiendo, se trata de una joya del cine inglés que merece la pena ver.
miércoles 3 de septiembre de 2008
Preparativos de un viaje
Se acercaba el día 8, día de nuestro encuentro y ninguno de los dos tenía la seguridad de lo que iba a ocurrir. Yo me había negado en redondo a acudir a aquella cita si él no cambiaba las condiciones... y él no cedía.
- ¿Estás segura de tu decisión de no venir el día 8 a Barcelona?
- Sí, lo estoy.
- ¿No piensas cambiar de opinión?
- Si tú no cambias las condiciones, no.
- Es necesario que las mantenga...
- Bueno, pues mantenlas sin mí.
- No eres justa.
- No, perdona, el que no es justo eres tú. Pretendes que vaya hasta Barcelona para llegar a las 9 de la noche y volverme sin descansar a las 7 de la mañana. No me hables de justicia.
- No me gusta exhibir mi intimidad delante de mis compañeros.
Me he metido tanto en el pasado que creo que he olvidado explicar el motivo de la discusión. Las “famosas” condiciones que él había puesto y que yo me negaba a aceptar.
Nuestra cita podía hacerse realidad por que él tenía una convención de directores de las diferentes empresas que componían el grupo para el que trabajaba. Todos iban a estar alojados en el mismo hotel. Él no deseaba que sus compañeros descubrieran que tenía una cita con una mujer. Tenía fama entre sus conocidos de ser un hombre serio y muy celoso de su intimidad. Por ese motivo, o bien me iba por la mañana o bien me alojaba en otro hotel y podríamos estar más tiempo juntos.
A mi no me gustaron ninguna de las dos opciones y se lo hice saber. No pensaba alojarme en otro hotel, eso hería mi dignidad, escondida como si fuera una paria, ni soñarlo. Y pensar que él pretendía sacrificar tiempo para estar juntos después de un año, me crispaba. Ahí fue cuando decidí que no iba a acudir a aquella cita.
¿Dónde estábamos antes de esta digresión...?
Ah, sí, él acababa de decirme que no le gustaba exhibir su intimidad delante de sus compañeros...
Contesto:
- No es momento de pensar en eso. Haberlo tenido en cuenta antes de establecer la cita. Yo no me escondo de nadie. Si quieres lo aceptas y si no ya nos veremos en otra ocasión.
- Eres guerrera, tengo ganas de verte. Me gustas mucho, el porcentaje esta rondando el 90%.
- Déjate de porcentajes ahora .
- Me encantas. Aunque no vengas a Barcelona pensaré en ti y me daré cuenta de lo que me he perdido. Voy a pensar mucho en ti...
- Pues cambia las condiciones.
- No puedo.
- No entiendes nada.
- Lo único que entiendo es que quiero hacer realidad que nos veamos. Quiero que sientas, que sintamos los dos. Te quiero llenar de ternura.
- Es fácil .
Y no cedió. Él cabezota, yo más tozuda aún.
Pero en el fondo sabía que cedería.
El billete de tren para Barcelona esperaba en mi bolso desde la semana anterior.
Día 7- Llamada telefónica de él.
- ¿Has cambiado de opinión?
- No.
- De acuerdo, tú ganas. Retiro mis condiciones. ¿Qué es lo que quieres?
- Pasar la noche contigo e irme después de comer.
- Acepto.
- ¿Y ese cambio de opinión? (Entre curiosa y sorprendida)
- Quiero verte y estar contigo y voy a pasar de lo demás.
¡Bien! Batalla ganada.
- ¿Y qué ha provocado ese cambio? (sardónica, saboreando la victoria)
- C...
- ¿Qué?
- No juegues en este momento.
- Vale.
Me callé, replegué armas y me retiré. Colgamos.
¡Qué nervios pase en ese viaje!
