En este sitio en el que estoy volcando mis pequeñas pasiones creo que ha llegado el momento de que os presente la gran pasión de mi vida. Mi niña Helena.
Como comprendereis es la niña más guapa, simpática, buena e inteligente del mundo y encima es extremeña, por lo tanto, es la leche. Jajajaja, qué tiene que decir su madre.
No quiero entrar en tópicos aunque sé que lo voy a hacer pero tener a mi hijita es lo mejor que me ha pasado nunca. Sé que los que ya teneis hijos lo sabeis y los que no los teneis lo suponeis por las veces que los que somos padres lo repetimos. Pero también sé que es la responsabilidad más grande que he tenido en mi vida y como siempre se ha dicho los niños no vienen con un manual. Entre su padre y yo intentamos hacer las cosas lo mejor que sabemos y cubrir sus necesidades en todo y hay que decir que la enana desde bien pequeñita ha sabido hacerse entender para hacernos saber lo que necesitaba en cada momento.
Esto es para toda la vida y aunque sé que con el tiempo las cosas cambiaran, pues se hará una persona independiente, con sus ideas, proyectos y carácter propios, hasta ahora está siendo una experiencia muy gratificante. Sólo espero que no me salga tan rebelde como yo he sido. Jajajaja.
Bueno, aquí os la dejo. ahora sólo falta que la conozcais en persona y veais lo simpatiquísima que es.
Besos de parte de las dos.
Continuo ahora con los cuadernos encontrados
Página 16
14-8-1999
- !!Cuanto tiempo ¡¡, le eché de menos capitán.
- Cuéntame algo.
- ¿Has pensado en mí?
- Sí, ¿y tú?
- Ya te lo he dicho, si te he echado de menos es que he pensado en ti. ¿O no?
- Vale. ¿Qué harías ahora?
- Ya empezamos... ¿qué quieres que haga ahora, cielo?
- Nada, ¿Qué me digas qué te gustaría hacer?
- ¿Tú que crees?
- Espero que me lo digas.
- Y yo espero que me lo digas tú a mí.
- Yo he preguntado, tú responde.
- Ahora entiendo lo que sentirán tus subordinados. Como se nota que has vuelto al trabajo.
- ¿ Y eso?
- Las ordenes...
- Contesta.
- Eres increíble. ¿Qué crees que me puede apetecer hacer ahora contigo? Te creía más inteligente.
- Lo siento, soy así de cortito.
- Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas. Walt Whitman.
- Cuéntame algo.
- ¿Has pensado en mí?
- Sí, ¿y tú?
- Ya te lo he dicho, si te he echado de menos es que he pensado en ti. ¿O no?
- Vale. ¿Qué harías ahora?
- Ya empezamos... ¿qué quieres que haga ahora, cielo?
- Nada, ¿Qué me digas qué te gustaría hacer?
- ¿Tú que crees?
- Espero que me lo digas.
- Y yo espero que me lo digas tú a mí.
- Yo he preguntado, tú responde.
- Ahora entiendo lo que sentirán tus subordinados. Como se nota que has vuelto al trabajo.
- ¿ Y eso?
- Las ordenes...
- Contesta.
- Eres increíble. ¿Qué crees que me puede apetecer hacer ahora contigo? Te creía más inteligente.
- Lo siento, soy así de cortito.
- Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas. Walt Whitman.
- Me “encamaría” contigo ahora.
- ¿Uy, y eso?
- Me ha dado un pronto, pero si quieres lo retiro... Te falta algo hoy, ¿qué te pasa?
- No me pasa nada. ¿Qué crees que me falta?
- No lo sé. Te cogería en peso.
- Vale, acabo de despedir a mi amigo. Ahora ya soy toda tuya, con mis cinco sentidos. ¿Qué crees que me pasa?
- Me tienes aquí de segundo plato.
- Tú nunca podrías ser segundo plato, cielo, solo que cuando tu has llegado yo ya estaba hablando con él... lo quiero mucho, pero no dejaría que me levantara en peso.
- Me has llegado al corazón.
Nunca estuve segura de que esas palabras fueran sinceras, siempre pensé que entraba dentro del juego y la lucha que manteníamos, como una burla hacia el otro. ¿Llenas de sarcasmo o llenas de emoción?
Nunca estuve segura de ello.
Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafiaba su poder.
¡Tenias que estrellarte o abatirme!...
¡No pudo ser!
Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenias que romperte o arrancarme!...
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo, acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder,
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!
Gustavo Adolfo Bequer
Esa era la descripción exacta de nuestra relación. Una lucha continua por subyugar al otro. Para rendirle y resultar vencedor.
Yo el huracán, el la torre.
Yo el océano, él la roca.
Yo arrollaba, el no cedía.
Y poco a poco, ante la adversidad le fui mostrando la pasión que me comenzaba a inspirar sus palabras.
Y la ternura...
Y de vez en cuando, sin abandonar mi habitual cinismo le recordaba, muy sutilmente, la situación real. Aquello bien podía suponer el inicio de una nueva batalla por hacer sucumbir al otro a pesar de todo o iniciar una retirada temporal. Y se retraía.
Y yo atacaba. unas veces con dulzura....
Mentiría al decir que te entrego
mi amor en estos brazos extendidos,
en mi boca,
en mi cuello,
y tú,
al creer que lo bebiste todo,
te engañarás,
como un niño ciego.
Gabriela Mistral
................... y en otras con amenazas veladas....
Porque en noches como esta
la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta,
con haberla perdido.
Pablo Neruda
Y entonces, él se crispaba.....
- Pero niña, ¿tú de que vas?
Y yo con un tono de total inocencia, respondía...
- ¿Yo? De nada, cielo, ¿Por qué lo dices?
- ¿Qué quieres de mí?
- Eres como un reto. Me hace sentir bien el poder atraer a un hombre como tú. ¿Cuál es tu reto respecto a mí?
Y él, unos días se evadía y se marchaba y otros replicaba no entendiendo el poder que estaba ejerciendo aquella mocosa sobre él.
- Me ha dado un pronto, pero si quieres lo retiro... Te falta algo hoy, ¿qué te pasa?
- No me pasa nada. ¿Qué crees que me falta?
- No lo sé. Te cogería en peso.
- Vale, acabo de despedir a mi amigo. Ahora ya soy toda tuya, con mis cinco sentidos. ¿Qué crees que me pasa?
- Me tienes aquí de segundo plato.
- Tú nunca podrías ser segundo plato, cielo, solo que cuando tu has llegado yo ya estaba hablando con él... lo quiero mucho, pero no dejaría que me levantara en peso.
- Me has llegado al corazón.
Nunca estuve segura de que esas palabras fueran sinceras, siempre pensé que entraba dentro del juego y la lucha que manteníamos, como una burla hacia el otro. ¿Llenas de sarcasmo o llenas de emoción?
Nunca estuve segura de ello.
Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafiaba su poder.
¡Tenias que estrellarte o abatirme!...
¡No pudo ser!
Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenias que romperte o arrancarme!...
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo, acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder,
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!
Gustavo Adolfo Bequer
Esa era la descripción exacta de nuestra relación. Una lucha continua por subyugar al otro. Para rendirle y resultar vencedor.
Yo el huracán, el la torre.
Yo el océano, él la roca.
Yo arrollaba, el no cedía.
Y poco a poco, ante la adversidad le fui mostrando la pasión que me comenzaba a inspirar sus palabras.
Y la ternura...
Y de vez en cuando, sin abandonar mi habitual cinismo le recordaba, muy sutilmente, la situación real. Aquello bien podía suponer el inicio de una nueva batalla por hacer sucumbir al otro a pesar de todo o iniciar una retirada temporal. Y se retraía.
Y yo atacaba. unas veces con dulzura....
Mentiría al decir que te entrego
mi amor en estos brazos extendidos,
en mi boca,
en mi cuello,
y tú,
al creer que lo bebiste todo,
te engañarás,
como un niño ciego.
Gabriela Mistral
................... y en otras con amenazas veladas....
Porque en noches como esta
la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta,
con haberla perdido.
Pablo Neruda
Y entonces, él se crispaba.....
- Pero niña, ¿tú de que vas?
Y yo con un tono de total inocencia, respondía...
- ¿Yo? De nada, cielo, ¿Por qué lo dices?
- ¿Qué quieres de mí?
- Eres como un reto. Me hace sentir bien el poder atraer a un hombre como tú. ¿Cuál es tu reto respecto a mí?
Y él, unos días se evadía y se marchaba y otros replicaba no entendiendo el poder que estaba ejerciendo aquella mocosa sobre él.
4 comentarios:
Pero qué guapa que son las extremeñas!!!!! jajjaaaa....
Dale muchos besitos a Helena de mi parte, okis?
Por cierto, el diario cada vez se pone más interesante y una vez más se demuestra que las mujeres llevamos las rienda (jaja).
Besitos!
Pues hermosa la verdad, parece argentina de bonita que es...
En cuanto al diario pues, te enviaré alguna buena prosa o poesía para que publiques!
Saludos!
¿¿¿¿ Acaso dudabas de quién lleva realmente las riendas Sandrita ????
Jajajaja, es broma. Una relación es siempre cosa de dos, sino no sería una relación. Al menos satisfactoria.
Helenita te manda un petorrito. Aún no sabe besar y con eso nos tenemos que conformar.
Gustavo, pues no creas. Quizá tenga ascendencia argentina esta preciosidad ( eso justificaría algunas cosas, jajaja ). Como mi familia ha viajado siempre tanto...
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