sábado 2 de agosto de 2008

De Caligaris, Golems, Nosferatus y demás seres expresionistas




El Gabinete del Doctor Caligari, Nosferatu, EL Golem, Las tres luces, Fausto, Metrópolis... Son ejemplos del más puro cine expresionista aleman.


El cine expresionista se desarrolló durante el periodo de entreguerras en Alemania y consistió en el intento de representación opuesta al naturalismo y la observación objetiva de los hechos y sucesos externos, haciendo énfasis en lo subjetivo. Para el artista expresionista lo importante es su visión interna, que se extiende a aquello que se intenta representar deformándolo, intentando encontrar su esencia.
Los temas habituales de los films expresionistas son el reflejo de la difícil situación que atravesaba Alemania en esa época, y la manera en que este sentimiento de desesperanza, angustia y miedo fue reflejado en el arte. Lo sobrenatural, lo fantástico, lo desconocido y lo siniestro pueblan las películas. El tema del fin del mundo sobrevuela las películas como un fantasma, más o menos explícito, fruto del pesimismo alemán frente al futuro. El cine expresionista plasmó esto en gran medida tomando como fuente de inspiración a la tradición literaria romántica, encabezada por Goethe y Hoffman, y muchos de sus temas, imágenes y símbolos.

Para plasmar estos temas se recurre a una serie de recursos técnicos entre los que destaca fundamentalmente el uso de la luz y la sombras. Sombras que muchas veces son ellas las encargadas de narrar, en lugar del cuerpo que las provoca: uno de los casos más notables de esto se encuentra en Nosferatu, y su sombra sin cuerpo subiendo las escaleras de la casa de Nina, o su mano "exprimiendo" el corazón de ella recostada. Muy comúnmente las sombras simbolizan el ineluctable destino, la muerte.



Por otra parte las perspectivas son intencionalmente falseadas, encontramos por doquier calles que se pierden oblicuamente, las fachadas de las casas son completamente asimétricos, muchos de los interiores son un espacio cerrado, asfixiante. Todo esto intenta introducirnos en la psique del trastornado protagonista, su enfermizo mundo interior.


Otros decorados habituales en los films expresionistas tienen que ver con un retorno al pasado, fundamentalmente mágico, siguiendo algunas premisas de la literatura romántica. Uno de los ambientes predilectos por los cineastas expresionistas será la Edad Media, como ocurre en el Romanticismo literario. Aparecen edificaciones semiderruidas, arcos góticos y nublados paisajes amenazantes, el mar y las montañas.




Bueno espero que con esto haya despertado la curiosidad sobre este cine que tanto me impactó la primera vez que entré en contacto con él. Se lo debo a mi profesor de Historia del Cine de la Universidad de Valencia Vicente Sánchez Biosca Os lo aconsejo, auque advierto que no tiene nada que ver con el cine comercial que se realiza ahora.

Algunos consideran que mis gustos son un poco especiales en ciertas cosas. Jajajaja




Sandra, prometo que en próximo post hablaré sobre violencia escolar, jajajaja.


Y ahora continuo con los cuadenos encontrados.

Página 25
Pasión, emoción, ingenio, dominio, fuego, furia, encanto, atracción, arrogancia... todo esto era G.
Pero también era tierno, dulce, sensible, apasionado, lleno de energía, de deseo...

Nos hacíamos el amor con las palabras
.

- Ahora, me “encamaría” contigo, intentaría que sintieses, que vibrases.
- Me apetece mucho darte un beso dulce. Un beso muy fuerte y tierno para que pienses siempre en mí.

Seda y metal, mi capitán.

Primer distanciamiento. Necesidad de reflexionar. Época de silencio.


- Debes de ser descendiente directo de Maquiavelo. No te importan los medios, tan solo te importa el fin.

Me mantenía alerta. Mi mente se mantenía activa buscando estrategias para vencerle. Luchar con sus mismas armas y en igualdad de condiciones.

- ¿Cómo tienes el cuerpo?
- Pequeño.
- Me encanta cuando me dices pequeño.
- Es lo que hay.
- Te daría un beso como a ti te gusta.
- ¿Dulce?
- Cómo la miel.
- Tú, ¡pero si dices no ser cariñoso!
- Igual te engaño y te sorprendo.
- ¿Un año entero engañándome?
- ¿Quién sabe?
- Bueno, si aparece un poco de dulzura será una grata sorpresa.
- Me encanta sorprender.
- Me gusta que me sorprendan.


Un año ya. Un año de batallas, crispaciones, ternura, pasión, risas, discusiones sobre filosofía, política, literatura...hasta altas horas de la madrugada.
Y sin vernos, sin tocarnos. Una relación etérea.
Y se va haciendo mella.
Y se corre el velo que esconde los sentimientos.
Esos momentos fueron escasos y breves. Ambos invertíamos demasiada energía tanto en ocultarlos como en frenarlos.

- Hoy puedes preguntarme lo que quieras. Voy a responder a todo.
- No me lo creo.
- Inténtalo.
- ¿Exactamente que sientes por mí?
- La esperaba...
- Ya lo sé.
- Bueno, bueno... señorita.
- ¿Qué, capitán, tan difícil es?
- Sí, sí que es difícil, muy difícil de explicar.
- Pero yo sé que el capitán sabrá hacerlo muy bien.
- No tanto.
- Yo confío en que sí. Adelante.
- Primero, me gustas. Siento que me atraes, me tiras. Siento exactamente igual que cuando salía a navegar y el parte meteorológico daba aviso de temporal, que por el cuerpo te empezaba a recorrer una sensación extraña, pero placentera, ya que te ibas a encontrar con algo desconocido, pero que de antemano sabías que sería fuerte y a la vez te gustaba. Son sensaciones encontradas, difíciles de describir.

Y yo ante estas palabras me reblandecía un poco y también cedía.

- Estás recuperando terreno.
- ¿A marchas forzadas?
- Tampoco es para tanto.
- Hoy hay que decir la verdad.
- Estas recuperando terreno rápidamente e incluso, en ocasiones, estás superando cotas anteriores.
- Me encantas.
- Has cambiado.
- Soy el mismo.
- Bueno, pues has variado la estrategia.
- No hay variación, mi planteamiento es el mismo que al principio.
- Si, pero lo que han cambiado son los medios de llegar a él.
- Lo que pasa es que ahora te enseño mí parte tierna, ¿te gusta?
- Sí, me gusta.
- Pues a mí me gustas tú. Me encantaría tenerte aquí para hacerte sentir.
- Te noto muy tranquilito.
- Lo estoy.
- ¿Y a que se debe ese cambio de actitud?
- Estoy viendo a C. de otra forma.
- ¿Y que te ha descubierto esa otra C.?
- Que ninguno de los dos somos tan insensibles como en un principio podíamos aparentar.

Era el día ideal para extraer toda la información que necesitaba. Él estaba especialmente sensible, y comunicaba lo que sentía en su interior. Sabía que era una ocasión única. Aquello no volvería a producirse jamás. Era consciente de lo que sentía por mí y quería hacérmelo llegar. Y yo aproveche la ocasión. Le vacié.

- ¿El capitán tiene o no tiene sentimientos?
- El capitán con el que estás hablando esta noche, es una persona, que se ha bajado del caballo, se ha quitado la armadura y va en pelotas, por que te he dicho que lo haría así y así lo he hecho.
- ¿Y a que debo el honor de disfrutar de ese privilegio?
- Porque te lo mereces.
- ¿Que hice para merecerlo?
- Nos conocemos un año, hemos hablado mucho, hemos discutido mucho. Ha habido días que si te hubiera tenido cerca te hubiera matado y otros en que te hubiera amado como nunca he amado a una mujer. Nunca me he mantenido impasible ante ti, es imposible. Has despertado tanto mi furia, como mi pasión, como mi ternura. Has sido un torbellino. Eres como una tormenta en alta mar.
- Y hoy ha sido el día en el que mi capitán necesita abrirse a mí, ¿es eso?
- Exactamente.
- Bueno, parece ser que hoy es mi día de suerte.
- ¿Qué harás cuando llegue a tu corazón?
- ¿Por qué estas tan seguro de que llegarás?
- Por que tú lo estás deseando.
- ¿Y tu corazón?
- Esta preparado, desde que le he quitado los blindajes late con fuerza.
- Piensas que nunca llegaré hasta él
- Yo no estoy seguro de nada. Lo único que se es que le he quitado las protecciones.
- Pero vives seguro de que no llegaré a él.
- No, no pienso eso, todo lo contrario, C. Lo he dejado libre, para que actúe según su criterio, y ese hecho ya es relevante.
- No creo que seas de los que arriesgan tanto.
- Pues te equivocas. Me encanta lanzarme al abismo sin saber si llevo paracaídas y acudir a él cuando estoy a punto de llegar al suelo.
- ¿Y si eso te vuelve vulnerable?
- Mala tarde.
- ¿Crees que llegaría?
- No lo sé. ¿Tú crees que yo llegaré hasta el tuyo?
- Ya te dije hace tiempo que veía muchas posibilidades, pero también te dije que yo iba a estar ahí para impedirlo.
- Esa es la diferencia entre tú y yo. Yo no trataré de impedir nada, dejaré que me lleve la marea.
- Entonces, dime que es abrir el paracaídas a pocos metros.
- Para hacerme el menor daño posible

2 comentarios:

xhandra dijo...

Un meme feliz para ti, porque así lo he sentido. Espero que viaje muy lejos...Un abrazo.
http://vozdelaula.blogspot.com/2008/08/un-meme-feliz.html

(Cuando quieras y puedas espero ese post...)

xhandra dijo...

Gracias por tu comentario SUSI!! de todos modos, aunque las personas a quien le dediques el meme no tengan blog, puedes hacer un post deseándoles aquello que quieras transmitirles. Un besote